A principios de este año la muerte de la joven Yésica Uscamayta en una fiesta clandestina en Melchor Romero abrió un amplio debate en la Ciudad en torno a la forma de control de la nocturnidad.
Las fiestas ilegales en quintas, la cantidad de locales nocturnos con deficiencias en la tramitación de habilitaciones, las condiciones de seguridad de los boliches y el propio Código de Nocturnidad local fueron ejes de esa polémica.
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