“EN EL HOSPITAL NO PUDIERON SOLUCIONAR NADA”
ROMINA. Mamá de un joven con esquizofrenia
Mi hijo M. padece esquizofrenia desde los 17 años de edad, ahora tiene 25 y vive solo. Si bien cumple en general con el tratamiento que la familia supervisa y va a los controles con el psiquiatra y el psicólogo, tuvo recaídas serias. La peor fue hace 6 años, cuando abandonó las pastillas y no nos dimos cuenta. Empezó a estar cada vez más aislado, se molestaba con los vecinos porque le hacían algún mal, sospechaba que la comida y las bebidas estaban envenenadas. Se fue agravando tanto que después de casi una semana de no salir ni para comer y negarse totalmente a que nosotros lo ayudemos, tuvimos que tirar la puerta de calle abajo para poder entra a su casa y auxiliarlo, ya que sabíamos que estaba en peligro y, si lo dejábamos, se podía morir. Llamamos al psiquiatra y él nos dijo que hacía un certificado para que lo vean de urgencia y decidieran si necesitaba internarse. Fuimos al hospital pero allí no nos pudieron solucionar nada, ya que no tenían ambulancia para ir a verlo al domicilio ni estaban preparados para ir a buscarlo y atenderlo en el hospital.
“EL PSIQUIATRA NOS DIJO QUE FUÉRAMOS A LA POLICÍA”
NORMA. Mamá de una paciente con esquizofrenia
P. es mi hija, enferma desde la adolescencia. Al principio pensaba que era por la cantidad de drogas que tomaba: marihuana, cocaína, pastillas de todo tipo y mucho alcohol. Se trataba por la mutual con un médico y una psicóloga. La internamos dos veces. Cuando llegó a los 25 años se descompensó de nuevo y ahí nos dijeron que podía ser esquizofrenia, más los efectos de las drogas. Su psiquiatra nos dio una orden de internación y nos dijo que fuéramos a la policía, pero ahí nos dijeron que sólo con orden judicial podían ocuparse. Pero su agresividad empeoraba y su abandono era cada vez peor. Averiguamos si había alguna ambulancia para que la fueran a ver pero ni en la mutual ni los hospitales que fuimos pueden hacer esto. No teníamos salida y la urgencia iba en aumento. Finalmente consultamos a un abogado que nos ayudó con los papeles y el trámite en tribunales. Al final de 10 días, logramos que la vieran en la guardia de psiquiatría de un hospital del centro, llevándola con la policía y en ambulancia. Ahí vieron que necesitaba urgente una internación.
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