MIAMI .- En el día en que fueron inhumadas las cenizas de Fidel Castro, muchos exiliados cubanos en Miami expresaron esperanzas de que la muerte del hombre que gobernó su país durante décadas abra la puerta a mayores cambios políticos en la isla.
“Es una luz al final del túnel”, expresó Armando García, un exiliado cubano de 76 años que tomaba un café en el Versalles de La Pequeña Habana de Miami. García, quien está jubilado y antes trabajaba como vendedor de productos electrónicos, dijo que es poco probable que haya cambios en la isla a corto plazo.
García, quien salió de Cuba en 1963, dijo que era penoso ver cómo algunos líderes de Latinoamérica elogiaban a Castro “como si fuera defensor de los pobres cuando la verdad es que oprimió a los pobres”.
Bromeó que a pesar de que se trató de un funeral, allí no había tristeza. “Fue el mejor funeral de la historia. Míranos, nadie está llorando, nadie necesita pañuelo, es una fiesta”, dijo.
Enormes multitudes han estado saliendo a las calles de manera espontánea en la Pequeña Habana de Miami desde que se anunció la muerte de Castro, aunque había menos gente el domingo.
José Llanes, de 70 años, dice que a nadie deben engañar las imágenes de los cubanos en Cuba llorando y con expresiones de luto. “Cuando un pueblo es oprimido se le dice lo que debe hacer”.
La generación más vieja de exiliados cubanos por lo general apoya una línea más dura contra el gobierno comunista de Cuba.
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