Este año, Amy Adams podrá obtener no sólo su sexta, sino incluso su séptima candidatura a los Oscar: tanto “Animales nocturnos” como “La llegada” podrían significar para una de las actrices más codiciadas de Hollywood nominaciones a actriz protagónica por dos roles singificativamente distintos. Para muchos, este debería ser el año de la actriz, quien temporada tras temporada elige proyectos desafiantes sin tener en cuenta taquilla o masividad y brinda a todos los filmes donde participa todo su magnetismo en pantalla. Sin embargo, la Jackie Kennedy de una de las grandes favoritas de la Academia, Natalie Portman (en “Jackie”, de Pablo Larraín, que debería llegar al país antes de febrero), ofrece el principal peligro de que Adams, otra vez, se quede con las manos vacías.
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