L a tragedia que hizo foco en el club Chapecoense, de Brasil, puso en la mira a la compañía aérea Lamia, y en el marco de las pruebas de peritajes desarrolladas por especialistas en la materia surgieron cuestiones que complican más todavía a la empresa que tuvo a su c cargo, en los últimos tiempos, el traslado continental de varios planteles, algunos de clubes argentinos, y en particular a la Selección nacional que tiene a Lionel Messi como máximo exponente.
A propósito del seleccionado, fuentes vinculadas a la investigación del accidente registrado cerca de la ciudad de Medellín, en Colombia, dieron cuenta en las últimas horas, y tras consultar documentación, que en oportunidad del viaje entre Belo Horizonte y Buenos Aires, el avión utilizado finalizó con menos combustible que el requerido por organismos internacionales, detallando que en realidad la aeronave aterrizó con un sobrante de combustible para 18 minutos.
Para que se entienda mejor: 18 minutos fue el tiempo que podría haber volado de más el avión de Lamia con el equipo que dirige Edgardo Bauza, y la máquina fue la misma de la tragedia de Chapecoense, la que se precipitó a tierra según los primeros datos por quedarse sin combustible.
El diario Folha, de San Pablo, publicó el monitoreo de Flight Radar 24h, que señala que el referido vuelo de la Selección argentina entre la capital de Minas Gerais y Buenos Aires fue de 4 horas y 4 minutos, destacando que el avión Avro RJ85 de Lamia tenía una autonomía de 4 horas y 22 minutos.
Para conocer el grado de peligro que esto significó, corresponde destacar que las leyes argentinas señalan que un avión debe tener combustible para volar 45 minutos más del tiempo estipulado para el trayecto a completar. Es decir que, aún teniendo el máximo de combustible posible, ese avión no era apto para un vuelo tan largo.
Los antecedentes de la línea aérea dieron cuenta que la empresa completaba este tipo de trayectos en condiciones de alto riesgo, estableciéndose como ejemplos que la aerolínea voló, con el mismo avión, al menos dos veces por encima de su autonomía antes del trágico accidente de Medellín, con viajes entre Cochabamba y Medellín (4 horas y 27 minutos) y Medellín y Santa Cruz (4 horas y 32 minutos).
El último vuelo, el que se llevó la vida de 71 personas, duró 4 horas y 42 minutos.
Volviendo al peligro que significó para la Selección nacional utilizar este avión a Brasil para jugar una fecha de la Eliminatoria mundialista, los propios futbolistas se manifestaron al respecto, denunciando que “se movía mucho, tenía ruidos por todos lados”, y en resumen que “no parecía confiable”.
El representativo argentino viajó de regreso, desde Belo Horizonte, el pasado 11 de noviembre, y las quejas expuestas ni bien la delegación bajó en Ezeiza determinaron que el posterior traslado a San Juan, para recibir a Colombia, pocos días después, se utilizara otra línea aérea.
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