Año de la Misericordia
Luis Esquena Romaguera indica: “Después del Jubileo de los presos, los protagonistas en Roma han sido las personas sin hogar. Unas 6.000 han viajado hasta allí para celebrar el Jubileo de la Misericordia con el Papa. El Año Santo, ya en su recta final, adquiere su pleno sentido con estos dos acontecimientos. Si ante los reclusos, Francisco presentaba a Dios como un padre dispuesto siempre a perdonar, el encuentro con personas en la indigencia le ha permitido lanzar otro mensaje nuclear. ‘La pobreza está en el corazón del Evangelio’. No se trata, naturalmente, de un llamamiento a la resignación y a la pasividad. Hace sólo unos días el Pontífice recibía a activistas y representantes de movimientos populares de todo el mundo animándoles en su lucha por la justicia social”.
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