El presidente electo Donald Trump se convirtió ayer en empresario en jefe, primero al exigir al gobierno que cancele una orden de miles de millones de dólares para nuevos aviones presidenciales y luego elogiando el compromiso de una compañía japonesa de invertir miles de millones de dólares en Estados Unidos.
Seis semanas antes de tomar el cargo, Trump está dejando entrever que tomará un papel de intervercionista en la economía nacional, además de mantener su estatus de celebridad siempre que tenga una oportunidad.
La declaración del empresario acerca del avión presidencial provocó que las acciones de la armadora Boeing cayeran temporalmente, y generó nuevas dudas sobre la manera en que su gobierno afectará a la economía. “El avión está totalmente fuera de control”, dijo Trump a la prensa en el vestíbulo de la Torre Trump.
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