Seis horas y media pasaron concejales, asesores y empleados pululando por los pasillos, mientras que los bloques del FpV-PJ no cedían en el tironeo por el que pretendían postergar una semana la elección de la Defensora Ciudadana.
Entre las once y las 17.30 protagonistas y ajenos entraron, salieron, fueron a comprar gaseosas y colaciones y en el medio presenciaron varias discusiones acaloradas entre ediles que entraban y salían de los despachos cerrando despacio y también dando portazos.
Nadie contó cuántas veces el presidente del cuerpo, Fernando Ponce, y el titular de la bancada peronista, Fabián Lugli, entraron y salieron del despacho de la intendencia. Pero tan frenético era todo que Ponce casi olvida a una maestra y sus alumnos que en el Salón Dorado lo esperaban para recibir una mención, menos mal que la señora llamó la atención y se quejó.
Es que la elección del ómbudsman, en la que el FpV-PJ sabía que no tenía posibilidad de sugerir nombres, se dio justo el mismo día de la votación del Presupuesto y de la ampliación del convenio con Esur. Y el peronismo, que inicialmente iba a acompañarlos, los convirtió en objeto de negociación y, al fracasar, los votó en contra.
A tono con el agobiante calor de ayer, los nervios de Garro no le daban respiro, porque mientras la oposición denunciaba “ilegalidad” en el recinto, Carolina Barros Schelotto -la otra candidata, la que no fue- se presentó en su despacho a pedir explicaciones.
SUSCRIBITE a esta promo especial