Arte sonoro
| 26 de Febrero de 2016 | 02:49
Por NICOLÁS ISASI
¿Escuchó alguna vez una selva de flores artificiales? ¿Los resortes de un viejo colchón intervenidos con auriculares? ¿Y parlantes que producen sonidos en el aire como ovnis en el medio de la nada? Probablemente no. Por eso es que “Umbrales” se trata de la primera exhibición de arte sonoro en la Argentina y fue creada especialmente en homenaje a Fernando von Reichenbach, pionero de la música electroacústica en nuestro país.
Mediante una compleja instalación sonora, con intervenciones site-specific, performances, objetos, piezas de radio-arte, paisajes sonoros y obras que suenan sin sonar, se presentan 13 obras de los primeros 15 años del siglo XXI en una exhibición que pretende dar a conocer el mundo del arte sonoro en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta. El arte sonoro se manifiesta en una variedad de modalidades que hacen uso del sonido como elemento estético. Surge a lo largo del siglo XX, durante los desarrollos de las técnicas de registro y manipulación del sonido, y los experimentos de artistas visuales en torno al dominio del tiempo y la ampliación de su campo de acción.
Entre las obras que presenta “Umbrales” se encuentran trabajos de artistas provenientes de la música, las artes visuales y su vinculación con la ciencia y la tecnología. Pero el objetivo principal es dar a conocer la obra y el legado del homenajeado. Fernando von Reichenbach fue un ingeniero e inventor argentino nacido en 1931 (al igual que el gran compositor argentino Mauricio Kagel). Fue uno de los primeros en experimentar y trabajar con la música electroacústica en Argentina y en el mundo, ganó la Beca Guggenheim en 1971 y llegó a ser director técnico en el laboratorio de música electroacústica del Instituto Di Tella de Artes. En 1987 realizó un proyecto educacional para computarizar bibliotecas musicales, se dedicó a la docencia y concluyó su carrera como director del LIPM (Laboratorio de Investigación y Producción Musical) del Centro Cultural Recoleta. Falleció el 17 de marzo de 2005 en su casa de Gonnet. Entre sus inventos se encuentran: un sistema para inducir el sueño mediante la reproducción de sonidos maternos prenatales, un lector de microfilms para sondajes isonosféricos, una perforadora ultrasónica y un convertidor gráfico analógico (1967): capaz de sintetizar sonidos siguiendo una partitura analógica mediante una cámara de video. La Biblioteca de la Universidad Nacional de Quilmes recibió la donación póstuma del archivo del profesor Reichenbach (que consta de más de 600 documentos en diversos formatos) que actualmente está siendo catalogado y digitalizado para su conservación y futuro acceso al público.
“Es preciso que los ruidos se conviertan en música” dijo alguna vez el cineasta francés Robert Bresson. Y no estaba errado. Porque al final del recorrido, se encuentra una de las mejores instalaciones de la exposición, alojada en un área apartada del resto. Allí también hay sonidos, pero lo mágico es que los parlantes que los emiten no están incorporados a un típico bafle, sino que se encuentran colgados por dos cables desde el techo. El espectador camina sorteando los parlantes suspendidos en el aire y para completar la experiencia, uno puede asomar la cabeza por entre los cables para oír con mayor claridad los sonidos de ese parlante en particular mientras los otros suenan alrededor. De esta manera se crea una mágica atmósfera de sonidos que aparecen y desaparecen, a lo largo y a lo ancho del espacio, como las olas del mar.
DONDE: Centro Cultural Recoleta, Junín 1930
CUANDO: De lunes a domingo, y feriados
ENTRADA: Libre y gratuita
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