Aunque el Frente para la Victoria obtuvo ayer dos victorias en el Senado, que lo mostraron revitalizado después de la derrota en Diputados por la derogación de la Ley Cerrojo, hacia el interior de sus bancadas en el Congreso se están librando duras batallas políticas. En efecto, el avance de los gobernadores del PJ en la interna partidaria tiene complicado al kirchnerismo.
Los mandatarios provinciales, que tomaron protagonismo porque son interlocutores del Gobierno nacional y por la ausencia de Cristina Kirchner en el debate público, se reúnen este mismo jueves con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en la Casa Rosada. La devolución del 15% de fondos previsionales de la Nación a las Provincias será el tema del encuentro.
A caballo de esa demanda, precisamente, los gobernadores justicialistas están haciendo valer su postura dentro del FpV, que no se encolumna con la oposición cerrada que ejerce el kirchnerismo más duro, con base en La Cámpora. De hecho, reivindican el diálogo con la Casa Rosada y no apuestan a que la economía siga empeorando como lo hace el cristinismo.
En medio de esta situación, el que dio la nota en las últimas horas fue José Luis Gioja. El veterano diputado sanjuanino -que se mueve entre ambos sectores internos- anunció que no acompañará la estrategia del jefe del bloque del FpV, Héctor Recalde, que plantea no dar quórum en la sesión que el martes próximo se realizará por el acuerdo con los “holdouts”.
Pero el peso político de Gioja en el bloque obligó a Recalde a retocar su plan original. Así, el abogado laboralista que durante años fue ladero de Hugo Moyano anticipó anoche en una conferencia de prensa que los diputados del FpV bajarán al recinto, pero se mantendrán parados al lado de sus bancas hasta que el oficialismo consiga el quórum para sesionar.
Por “problemas de salud”, en la conferencia no estuvo Gioja, que aspira a la presidencia del Partido Justicialista de cara a las internas del 8 de mayo, y cuyo posicionamiento deja cada vez más en claro que la conducción política no seguirá en manos de Cristina Kirchner. A tal punto, que ayer decidió presentar un dictamen propio sobre el acuerdo con los “fondos buitre”.
Frente a este cuadro, el cristinismo activó una contraofensiva que consiste en la convocatoria de una reunión de la que podría surgir un candidato alternativo a Gioja, tal vez el intendente de Resistencia, Jorge Capitanich. Uno de los armadores de ese encuentro es otro jefe comunal, Jorge Ferraresi (Avellaneda), quien actúa en dupla con su colega Patricio Mussi (Berazategui).
Todos ellos, que mantienen diálogo con Máximo Kirchner, buscan impedir el ascenso de figuras como el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien tomó notoria distancia de Cristina, mientras aguardan que la ex presidenta abandone el ostracismo patagónico y reaparezca en la escena política, más allá de sus comentarios a través de las redes sociales.
Por el momento, la única certeza en el kirchnerismo es que se movilizará el 24 de marzo hacia la Plaza de Mayo, en repudio a la última dictadura y en coincidencia con la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la Argentina. En ese marco, las agrupaciones K reflotarían la consigna “patria o buitres”, aunque para esa fecha ya estaría derogada la Ley Cerrojo.
Pese a esas marchas y contramarchas, el FpV se quedó con la presidencia y la mayoría en las comisiones más importantes del Senado. Y pudo imponer su número para rechazar el decreto de Macri con las modificaciones a Ganancias. Pero necesita recuperar la iniciativa porque el Frente Renovador massista y el bloque justicialista díscolo están teniendo más protagonismo.
En buena medida, eso sucede porque está en tela de juicio la conducción del FpV, la estructura sobre la cual se asentó el kirchnerismo para gobernar el país durante 12 años y de la que el PJ es la columna vertebral. En ese contexto, los gobernadores justicialistas sienten que llegó el momento de imponer sus condiciones, ante el desconcierto político del kirchnerismo duro.
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