Mientras el último domingo Ivana Nadal se disponía a cubrir la previa de Boca River, imágenes íntimas suyas se viralizaban a través de Internet. El caso, que no es el primero que involucra a una famosa - la lista de damnificadas incluye a Silvina Luna, Romina Ricci y Florencia Peña, entre otras- reinstaló el debate por la seguridad de las imágenes en la red, un problema que, según los especialistas en nuevas tecnologías, no afecta sólo a los famosos y que motiva cada vez más consultas. Entre ellas, las que tienen que ver con las responsabilidades y sanciones que pesan sobre quienes obtienen o difunden imágenes íntimas sin el consentimiento de quienes aparecen en ellas.
Cuando todavía se trata de establecer fehacientemente como llegaron a viralizarse en la red las imágenes de Nadal (que, según los dichos de la conductora, había compartido a través de Whatsapp con un ex novio) , desde el ámbito legal se destaca que en este tipo de casos el encuadramiento difiere si la imágenes fueron obtenidas legalmente o hackeadas.
“Si las imágenes fueron obtenidas ilegalmente por una tercera persona y difundidas sin el consentimiento de quien en ella aparece, se trata de un delito contemplado en el código penal y que se pena con prisión. El tiempo va a depender de la magnitud del daño provocado”, afirma Raúl Martínez Fazzalari, abogado especialista en nuevas tecnologías.
Distinto es lo que sucede cuando las imágenes son compartidas entre sí por dos personas adultas y responsables que consienten en tomarlas y compartirlas.
“En este caso, si una de las personas decide difundir las imágenes a terceros sin el consentimiento de la otra, ya no está cometiendo un delito, porque no las obtuvo ilegalmente, sino que las recibió de la persona que aparece en la foto o el video. En ese caso se inicia una causa civil por daños y perjuicios, donde la parte damnificada puede aspirar a una reparación económica que va a depender de muchos factores: entre ellos, cómo repercute en su imagen personal y en su carrera la difusión de las fotos íntimas, o si fueron difundidas con compañeros de trabajo, familiares o a una pareja actual.”, dice Fazzalari.
Mientras el número de consultas por este tipo de casos crece, también lo hace el interés por proteger las imágenes propias del accionar de hackers o evitar que sean compartidas por despecho cuando una relación se termina.
Este tipo de situación, lejos de afectar sólo a los famosos, afecta cada vez más a gente común, dice Fazzalari: De ahí que crezca el interés por manejar herramientas que permitan proteger contenidos informáticos de los intrusos.
En respuesta a este fenómeno - que cuando se da al final de una pareja los especialistas llaman “porno venganza” - y que se registra a nivel mundial, muchas empresas elaboran respuestas a través de distintas aplicaciones que pretenden proteger las imágenes, sobre todo, de los celulares inteligentes.
En el universo de esta oferta se encuentran aplicaciones pagas y gratuitas que tratan de neutralizar los efectos de un creciente número de virus informáticos que atacan a dispositivos móviles.
Algunas de estas aplicaciones trabajan cifrando archivos en smartphones y tablets. En su versión gratuita, sólo protegen un número limitado de archivos, que se extiende al acceder a la versión paga.
Muchas de estas aplicaciones se basan en el concepto de mensajería secreta y ofrecen encriptaciones más rigurosas que prometen alcanzar la eficacia de las que se usan en ámbitos militares. También prometen destruir los archivos pasado un tiempo determinado.
Por otra parte, hay aplicaciones que dicen basar su eficacia en que el encriptado de los archivos se produce antes de que pasen por la nube o cualquier otro espacio virtual donde los hackers se los puedan apropiar.
Con todo, hay quienes se muestran escépticos ante el grado de eficacia de estas herramientas: “El usuario de una aplicación que se descarga gratuitamente para garantizar la seguridad de los archivos de un dispositivo debe tener en cuenta que empresas y organismos gastan en todo el mundo enormes sumas de dinero para tratar de garantizar su seguridad informática y con todo pueden seguir siendo vulnerables”, dice Martínez Fazzalari.
Es que así como el mundo de la seguridad informática avanza, también lo hacen los hackers en su afán de vulnerar sistemas.
Otro elemento llamativo de este caso es que los protagonistas dijeron que habían borrado las imágenes. Pero los expertos en seguridad informática destacan que “todo lo que se sube a internet se puede recuperar”.
En ese sentido, existen programas cuya función es la de recuperar archivos borrados y algunos de ellos resultan muy eficaces en su objetivo.
“Ni siquiera destruir un dispositivo garantiza que el archivo que se quiere eliminar se elimine. Puede suceder que el disco se rompa parcialmente, pero que quede una parte sana. En esa parte los archivos son recuperables”, dice Fazalari.
Entre los consejos que brindan los expertos para manejar imágenes íntimas obtenidas por adultos responsables que consintieron aparecer en ellas (lo que se considera una acción privada) están el de no subirlas a Internet, ya que una vez subidas, es muy difícil mantener el control.
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