Los kilos ganados a base de helados, cervezas y horas de reposera durante las vacaciones, pueden eliminarse con el tiempo al volver a la rutina, aunque existen algunos trucos, aptos incluso para las más perezosas, que aceleran la pérdida de peso.
Para no entrar en la oficina arrastrando los pies, es mejor evitar las dietas milagro o que impongan una gran restricción de alimentos o de energía, y optar por una dieta fácil y razonable.
En primer lugar, relájate: el estrés hace engordar e impide adelgazar, porque que el organismo segrega cortisol, que favorece el almacenamiento de grasas, explica la periodista especializada en salud Marie Belouze-Storm en su libro “Adelgazar para perezosas” (Lunwerg).
En vacaciones se suelen adoptar hábitos, como ir a dormir más tarde, madrugar menos y alterar las horas de las comidas. Unos horarios que es preciso recuperar tras el verano.
A la hora de cocinar, algunas soluciones fáciles para perder peso sin mucho sacrificio son quitar la grasa visible de la carne, guisar el pescado en papillote o con fondo de caldo de verduras o cocinar las verduras con un poco de agua, añadiendo ajo, hongos, cebollas o especias.
La alimentación debe ser rica en proteínas, que sacian el hambre y hacen que el cuerpo acuda a las reservas adiposas.
En cuanto a las grasa, Belouze-Storm recomienda no ser “más papista que el Papa” y no eliminarlas al completo de la dieta, porque lo notará el humor, la piel y todo el organismo: limitarlas a una cucharada sopera de aceite o 20 gramos de mantequilla, bastará.
Los tés, las infusiones o un jugo de manzana, apio y zanahoria, mezclado a partes iguales, es un buen aliado para olvidarse de los cócteles y las cervezas.
Por otra parte, una hora limpiando consume 200 kcal y 15 minutos de ejercicios de abdominales al levantarse o acostarse, el clásico paseo, o utilizar las botellas de agua, además de para beber, para hacer ejercicios de levantamiento de peso durante las sesiones de sofá y manta, son otros de los consejos del libro.
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