DIRECTO AL CORAZON.- Al Pacino es Danny Coillins, un rockero crepuscular que gasta la onda súper estrella: mansión, autos caros, novias jóvenes y despampanantes, cocaína, whisky, soledad y cuentas pendientes. La historia parte de un hecho real. Danny, un enamorado de John Lennon, recibe un regalo inspirador que le cambiará la vida: una carta que Lennon le había enviado treinta años atrás pero que jamás se la entregaron. Una carta en la que John lo invitaba charlar. Nada menos. Y será esa pirueta del destino la que obligará a Danny a repensar su vida ¿Qué hubiese pasado si esa carta hubiera llegado a tiempo? Y en tren de imaginarse otro presente, decide hacer borrón y cuenta nueva con su pasado: deja a su novia infiel, se va a vivir solo, busca una mujer de su edad para volver a enamorarse y se lanza tras los pasos de un hijo que dejó en el camino, que ya es grande tiene familia y que desprecia a ese padre ausente.
Entre lindas canciones y buenos detalles, nos recuerda que la vida es el resultado de lo que hiciste, pero también de lo que no quisiste hacer.
Filme simple, llevadero, una obra de redención que no evita los lugares comunes, que es demasiado anunciada, que incluso se sobrepone a un Al Pacino siempre tenso y siempre pendiente de la cámara, pero que tiene a su favor un par de hallazgos: la presencia de la encantadora Annette Bening, los buenos diálogos entre estos dos corazones maltratados que no se rinden, la humanidad de sus personajes y la buena mano de Dan Fogelman, realizador debutante (que había sido guionista de dos interesantes filmes de Disney, como “Enredados” y “Cars2”) que a veces orilla el ridículo y la cursilería, pero que zafa y se las ingenia para no tropezar ni con el mal gusto ni con el mensajito empalagoso. Entre lindas canciones y buenos detalles, nos recuerda que la vida es el resultado de lo que hiciste, pero también de lo que no quisiste hacer. (*** BUENA).
SUSCRIBITE a esta promo especial