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Cada vez se presta más atención a la dieta, a la hora de buscar un embarazo

Para los expertos, es un factor clave. Qué alimentos favorecen la fertilidad y cuáles la dificultan

Por Redacción

El estilo de vida y la alimentación de la pareja juegan un papel decisivo en la fertilidad de sus miembros y los especialistas hacen cada vez más hincapié en este factor. A tal punto es importante que, aunque no suceda con mucha frecuencia, en ocasiones, parejas que llegan a la consulta por un problema de fertilidad, consiguen su embarazo de manera natural, sólo después de modificar su dieta,

En otros casos, sin resultar el factor determinante para lograr un embarazo largamente deseado, la alimentación sigue jugando un papel destacado. Los especialistas saben que la obesidad, por ejemplo, es un enemigo del embarazo. Pero también que lo puede ser el consumo elevado de grasas, de café y de vegetales que estuvieron en contacto con agroquímicos

En el marco de este creciente interés, un equipo de psicólogos, naturópatas, nutricionistas y clínicos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO elaboró un compendio de pautas actualizadas y enfocadas en aumentar la fertilidad de las parejas.

El trabajo ofrece una serie de consejos claves para aumentar las posibilidades de convertirse en papá y mamá a partir de la alimentación y de cambios en el estilo de vida que reduzcan los niveles de estrés.

“En el momento que empecemos a plantearnos un embarazo, además de reducir los niveles de estrés, hay que realizar algunos cambios en la dieta, teniendo en cuenta que sus efectos positivos en la fertilidad empezarán a dar sus frutos a partir del tercer mes”, señala Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición del IMEO.

Según este instituto, existen suficientes evidencias científicas para asociar la calidad del semen y los óvulos con la exposición continuada a químicos en periodos de medio y largo plazo.

“Cuando nos planteamos un embarazo, además de reducir el estrés, hay que realizar algunos cambios en la dieta, teniendo en cuenta que sus efectos positivos en la fertilidad empezarán a dar sus frutos a partir del tercer mes”, señala a Efe Rubén Bravo, naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO

En la gran mayoría de los alimentos de consumo cotidiano encontramos pequeñas dosis de productos químicos que, unidos y durante un consumo prolongado, podrían estar perjudicando la fertilidad y la capacidad de engendrar hijos, añaden los expertos de este instituto.

La nutricionista dietista Andrea Marqués del IMEO recomienda “tener cuidado con las frutas y verduras expuestas a herbicidas y pesticidas, utilizados para controlar los cultivos”.

Cuando queramos evitarlos la primera opción consiste en “elegir productos obtenidos de la agricultura ecológica, con la que nos aseguramos la calidad y la ausencia de sustancias químicas nocivas, aunque quizás la variedad y la vida media del producto sean menores y su precio más alto”, señala Marqués.

“Nuestra segunda opción es realizar siempre un lavado de frutas y verduras con abundante agua corriente frotándolas con un cepillo de cerdas blandas o con las propias manos”, prosigue.

Para Marqués, esta es la mejor manera de limpiarlas, “ya que los jabones y las lejías, si las frutas y verduras son porosas, penetrarán y se mezclaran con los pesticidas y herbicidas dificultando su eliminación”.

Advierte que muchas personas “prefieren pelar las piezas de fruta y verdura, pero olvidan que de esta manera se perderán el 80 por ciento de sus nutrientes, normalmente concentrados en la piel”.

CARNES Y CONSERVAS

La nutricionista también recomienda a las parejas que están tratando de concebir o se encuentran en tratamiento de fertilidad “tener cuidado con las carnes de animales que han sido tratados con hormonas, como pollos de crecimiento intensivo o ganado vacuno”.

“La mejor opción es consumir carnes de vacuno y de ave de ganadería ecológica en las que no se utilizan ni productos químicos, ni organismo modificados genéticamente (OMG)”, señala Marqués.

Las conservas de lata o alimentos envasados en plástico que pueden contener más trazas de Bisfenol A son otros de los productos que deberían vigilar las mujeres y hombres que deseen tener hijos, de acuerdo a la nutricionista del IMEO.

“El Bisfenol A es una sustancia química capaz de alterar el equilibrio hormonal y afectar al sistema reproductivo, tanto en hombres como en mujeres”, según Marqués, por lo que durante el embarazo o un tratamiento de fertilidad es recomendable evitar el consumo de alimentos enlatados y envasados en plásticos.

“Si los consumimos de forma habitual, es recomendable sustituirlos por aquellos que estén envasados en vidrio, así como utilizar siempre que sea posible botellas de cristal, no calentar plásticos en el microondas, ni recurrir a utensilios de plásticos para cocinar”, destaca.

Nutricionistas recomiendan elegir frutas y verduras de agricultura ecológica, “con las que nos aseguramos su calidad y la ausencia de herbicidas y pesticidas y lavar los vegetales convencionales con agua corriente frotándolos con un cepillo de cerdas blandas o las propias manos”

Marqués también aconseja a los aspirantes a papás, evitar las acrilamidas que se filtran en nuestra dieta a través de la fritura de los hidratos de carbono.

“Estas sustancias químicas pueden formarse en distintos alimentos cocinados por encima de los 100 grados centígrados, y son más habituales en los hidratos de carbono, como las papas fritas, aunque también pueden estar en la corteza del pan, los cereales del desayuno y los granos de café tostados”, especifica.

REDUCIR LA CAFEÍNA

Respecto a la cafeína, Marqués indica que no hay una evidencia científica suficiente en relación a sus efectos secundarios para la fertilidad, “aunque si se ha visto que en hombres puede afectar a la movilidad del esperma y en mujeres reduce la actividad de las trompas de Falopio”.

Por eso, según la experta “es recomendable reducirla o eliminarla, si la pareja tiene problemas de fertilidad, y no abusar de ella durante el embarazo, ya que en exceso puede relacionarse con partos prematuros y pequeñas alteraciones morfológicas en el bebé”.

“Bien es cierto que estos datos coinciden con consumos de café muy elevados durante el embarazo (entre 6-8 tazas al día)”, señala Marqués, quien también aconseja que, durante la gestación, “el consumo no debe ser superior a 150-200 mg/día de cafeína, lo que puede equivaler a una taza o taza y media de café al día, 2 tazas de té ó una de café y un refresco con cafeína”.

Por otra parte también advierte que “en mujeres con síndrome del ovario poliquístico es esencial evitar los picos de insulina en sangre, y por tanto, se recomienda controlar el consumo de harinas refinadas”.

Expertos recomiendan elevar el consumo de ácidos grasos omega 3 a través de las nueces o el pescado azul, y mantener unos niveles adecuados de ácido fólico - existente en verduras de hoja verde, cereales integrales y legumbres- antes y durante el embarazo

Principal ingrediente de productos de consumo habitual, como el pan blanco, la pastelería industrial o las galletas del desayuno, las harinas refinadas “producen aumentos de la insulina en el organismo porque han perdido su fibra y además se les suelen adicionar azúcares”, de acuerdo a la nutricionista.

Para evitar los picos insulínicos, Marqués, recomienda consumir aquellos productos elaborados a base de harinas integrales (pan, pasta, cereales de desayuno) para “conseguir un mayor aporte de vitaminas y minerales y de fibra, cuya presencia hará que la absorción del azúcar en sangre sea más lenta y progresiva”.

Con respecto al alcohol, la experta dice que , “cuando una pareja decide concebir, el consumo de alcohol debería reducirse a no más de una copa de vino o una cerveza al día, eliminando el consumo de destilados, y deberá eliminarse por completo en el mismo momento que exista la posibilidad de que la mujer esté embarazada”.

“Esto se debe a que, por un lado, el consumo de alcohol reduce la fertilidad y, por otro, el feto metaboliza el alcohol de manera mucho más lenta, por lo que le podría ocasionar diversos problemas como hiperactividad o alcoholismo fetal”, explica Marqués.

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