En la cuadra del barrio Cambaceres donde asesinaron a Juan Pablo Rigotti, ayer persistía el desconcierto.
Más allá de la terrible manera en que que el delincuente le quitó la vida -de varias puñaladas a este joven- también el miedo se instaló en esa zona. Hasta el viernes, el barrio era considerado como “tranquilo”. Y el crimen de Rigotti los enfrentó a asumir una realidad distinta.
“Toda la vida viví acá y venía siendo un barrio muy tranquilo, donde la mayoría es gente que reside desde hace décadas”, dijo a EL DIA Onofri Lombardo (69).
Otros vecinos que se contactaron en las últimas horas con este diario reflejaron que “la inseguridad se instaló en Ensenada desde hace rato” y denunciaron que “muchas cámaras de monitoreo ni siquiera andan”.
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