Creadas por el ilustrador holandés Wouter van Reek y celebradas con un éxito rotundo en Holanda por lectores y televidentes, estas historias desembarcan en las librerías argentinas con dos títulos protagonizados por el entrañable pájaro y su perro, Tungsteno.
En su cuidada serie infantil Pípala, el sello Adriana Hidalgo suma así un nuevo título (”El túnel de Pinzón”) y reedita otro (”Pinzón y los inventos”) en la colección Holanda, que desde 2009 publica libros tipo álbum siguiendo personajes maravillosos, como el protagonista delineado por van Reek, con su cuerpo de pájaro, su pico ancho, sus largas patas y su saco rojo.
Y es que Pinzón desembarcó al país con no pocos elogios. Junto a su perro, Tungsteno, ambos enamoraron a los espectadores de la señal de televisiva holandesa “Villa Achterwerk”, no sólo por la justa sencillez de las animaciones sino por las historias que cuentan. Como si fuera poco, ese paso por la pantalla chica se coronó en 2002 con la distinción del primer premio a los Cortos Animados en el Festival Internacional de Chicago de Películas Infantiles.
DE LA TV AL PAPEL
Cuando en el año 2005 a van Reek le propusieron que Pinzón saltara de la televisión al papel, el dibujante holandés sabía lo que significaría ese cambio para los acostumbrados al tiempo continuado de la pantalla, pero también entendió, como dijo en varias entrevistas, que “en un libro hay más espacio para la contemplación”. Con el tiempo de su lado, el ilustrador logró su cometido, con niños y con grandes.
A partir de unas bellísimas ilustraciones y unas estampas de tipo oriental que de repente se cuelan con miles de historias escondidas en las viñetas, van Reek supera la efusividad del tiempo televisivo y construye un mundo de detalles breves y sorpresivos, en los que cada dibujo se proyecta hacia otro, como se proyecta la enorme y disparatada capacidad imaginaria de Pinzón.
De esa impronta no queda ajena la última entrega de la serie -”El túnel de Pinzón”-, en la que motivado por su fiel compañero Tungsteno, Pinzón decide descubrir algo. Eso sí, nunca antes visto. Y para cumplir su cometido, cava, cava y cava, hasta llegar a lo más profundo y entonces ahí, cuando ya atravesó unas cuantas capas, descubre algo que pone su mundo al revés.
O en “Pinzón y los inventos”, donde menos es más. Sucede que Pinzón quiere inventar algo nuevo, algo que nunca nadie jamás se le haya ocurrido. Piensa entonces cómo recoger las guindas más altas de la copa de los árboles. Primero comienza con un invento de alta ingeniería -botones, detectores y palancas automáticas-, hasta que el sentido común lo empuja a repensar lo que está haciendo y descubre que menos es más.
PARA TODO PUBLICO
Como los libros álbumes, tan en boga los últimos tiempos, los de Pinzón son también ediciones artísticas y cuidadas para niños pero también para grandes. Porque son libros que con historias simples dejan pensando, que tienen giros inesperados, que expanden la mente, y que, sobre todo, divierten.
Otro condimento original de los libros de van Reek son unas suerte de estampas al estilo chinas o egipcias que funcionan como paréntesis donde se cuelan muchas otras historias, acompañando así a la trama principal. “Son historias que van al lado. En animación tú no puedes hacer esto, por esto decidí¬ aprovechar el espacio-tiempo-ritmo que me dan los libros”, explicó el ilustrador en una entrevista con la revista especializada en literatura infantil y juvenil Babar.
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