La pulseada entre el Gobierno y el ahora ex presidente de YPF, Miguel Galuccio, para que éste último dejara su cargo tuvo características curiosas, como el cambio de postura de la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, quien se manifestó a favor de mantener en secreto el contrato con Chevron, pese a que cuando era diputada reclamaba su publicación. También resultó llamativo que trascendiera que “El Mago” (como llaman a Galuccio) dio su visto bueno para abrir cuentas en el exterior en las que depositar los 1.000 millones de dólares que puso la multinacional de EE UU para sustentar el misterioso acuerdo. Así, el CEO entrerriano siguió la lógica de Néstor Kirchner con los famosos fondos de Santa Cruz que puso a resguardo fuera del país en los `90.
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