Hay dos tipos de diseños de arquitectura sustentable, los extensivos, que necesitan de grandes superficies de terreno porque requieren construcciones bajas, viviendas unifamiliares, camuflaje con el entorno, etc., y los intensivos, que teóricamente son útiles para desarrollos urbanos, construcciones en altura (gran cantidad de gente en poco espacio).
Los diseños extensivos sirven para poco más que mostrar el talento artístico de sus creadores, pero hay desarrollos muy atractivos debido a la simplicidad de su planteamiento.
Un dato interesante es que se utilizan materiales para la construcción como el barro, cementos de material natural, pintura natural.
Se trata de limitar las pérdidas energéticas del edificio, orientando y diseñando adecuadamente la forma de la construcción, organizando los espacios interiores y utilizando entornos protectores.
Optimizar las aportaciones solares, mediante superficies vidriadas y con la utilización de sistemas pasivos para la captación del calor solar.
También se debe utilizar materiales constructivos que requieran poca energía en su transformación o para su fabricación.
Hay que tener en cuenta que un edificio mal orientado y con una forma inadecuada puede necesitar más del doble de energía que uno similar bien diseñado y orientado.
La forma juega un papel esencial en las perdidas de calor de un edificio. En general, se puede afirmar que las estructuras compactas y con formas redondeadas tienen menos pérdidas de energía que las estructuras que tienen numerosos huecos, entrantes y salidas. La orientación de los muros y ventanas de un edificio influyen de manera considerable en las ganancias y pérdidas de calor de un edificio.
En zonas frías es muy importante que los cerramientos de mayor superficie, los espacios vidriados y las habitaciones de mayor superficie estén orientadas en forma correcta. En zonas muy calurosas, lo que más interesa es que haya la menor superficie vidriada en las orientaciones con más radiación solar.
Actuando sobre la superficie exterior del edificio, se pueden captar, conservar y almacenar recursos energéticos del entorno inmediato.
Además, el modo en que se coloquen los diversos huecos, y la distribución de las distintas habitaciones podrá facilitar la ventilación natural.
Las ventanas, los invernaderos, los atrios y los patios, con una adecuada orientación, permiten que la radiación solar penetre directamente en el espacio a calentar en invierno, lo que producirá un ahorro en calefacción.
En verano la disposición de los elementos de sombreado, como los toldos y persianas, también podrán evitar ganancias de calor, reduciendo así el consumo de energía eléctrica.
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