El sábado 5 de marzo hubo otro antecedente parecido -y mucho más trágico- en Villa Elisa. Fue cuando, en el camino de regreso a su casa, un policía se topó con un asalto callejero. Eran poco más de las 21.
Casi como un acto reflejo, para tratar de ayudar a la víctima, a quien observó que le estaban apuntando con un arma de fuego, se bajó de su auto. Allí les dio la voz de alto a los delincuentes y efectuó un disparo.
El proyectil recorrió unos pocos metros hasta que le pegó de lleno en el rostro a un menor de 16 años. El chico se desplomó en el suelo y quedó inmóvil. Ya estaba muerto.
Según el reporte oficial, ese adolescente sería uno de los integrantes de la banda -de un total de cuatro ladrones-, que intentó cometer el robo.
El imputado es un agente del Grupo Apoyo Departamental (GAD) de Florencio Varela, que no tenía el uniforme puesto, y volvía a La Plata a bordo de un Volkswagen Surán.
En ese momento, al hombre que estaba delante suyo en una Honda XR 125, lo abordaron cuatro jóvenes que circulaban en dos motos. Uno de ellos tenía una pistola.
El oficial “se identificó como policía y el que tenía el arma giró y le apuntó. Ante el riesgo de sufrir una agresión inminente, efectuó un solo disparo con su pistola”, dijeron los informantes en su momento.
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