Por
Martin Cabrera Sensaciones
L a persona que hoy vaya a la oficina afónica y con una sonrisa es hincha de Estudiantes y ayer estuvo en el Estadio Unico. No quedan dudas. Es que el equipo les regaló a los hinchas una de esas victorias para toda la vida, a la altura de las más importantes en la historia de los clásicos.
Por eso las casi 40 mil personas presentes deliraron antes, durante y después de un triunfo que no tuvo ninguna discusión. Ninguna. Cantaron antes del partido para darles fuerza a los jugadores, alentaron en los 90 minutos y se quedaron rojos de alegría cuando llegaron los goles y los jugadores fueron a entregarles la victoria, primero a la cabecera Sur y luego a la Norte.
Fue una tarde noche redonda para los hinchas, de esas que no se olvidan. También fue ideal para el plantel luego de las dudas que se instalaron tras la derrota en Parque Patricios. Y rendidora para los dirigentes, que recaudaron casi 3 millones de pesos por la venta de plateas y pasillos.
La cancha se fue llenando desde temprano. Primero la cabecera Sur, que para las 16:30 los controles de seguridad recibieron la orden de cerrar sus puertas, y permitir así que el público se distribuyera de una mejor manera en el estadio.
En paralelo con la cabecera Sur, se llenaron los pasillos 5 y 32, los que están más cerca de la mencionada tribuna. Para las 17:10, sólo quedaban lugares en el pasillo 25 y en la popular Norte, que al igual que la otra también mostró un lleno importante para la hora de inicio del partido.
Cerca de 40 mil personas disfrutaron de la previa y del partido. Después, algunos se fueron más conformes que otros. Pero otra vez el mundo futbolero de la Ciudad vivió una fiesta como sólo los dos equipos de La Plata pueden movilizar.
Desde temprano los hinchas se divirtieron, cantando las canciones que, en formato cumbia, subía al aire el equipo de sonido del Estadio, que estuvo muy presente antes de que comenzara el partido.
Los hinchas también desplegaron un nuevo telón gigante, con las imágenes de las copas Libertadores e Intercontinental. Pero tuvo un truco muy festejado por la multitud: al retirar la bandera grande quedaron dos, también grandes, con los números 7 y 0, en clara alusión a la goleada de 2006 en el mismo escenario.
La primera gran ovación (más que grande, inmensa) se la llevó Mariano Andújar, el arquero de Estudiantes, por primera vez desde que llegó al Club. Aplausos, cánticos y todo tipo de demostración de amor. “Andújar tiene huevos...”, el grito más escuchado.
Los otros ovacionados fueron los volantes Israel Damonte, Santiago Ascacibar y el delantero Gastón Fernández. Este último se llevó la última explosión de aliento de los hinchas cuando los jugadores se marcharon a los vestuarios antes de saltar al campo de juego. Y fue el receptor de los aplausos y gritos cuando dejó la cancha para que ingresara Lucas Rodríguez.
Fue tanto el éxtasis por la goleada dentro de la cancha que los hinchas se atrevieron a cargar al técnico rival Pedro Troglio, aun con 15 minutos por jugarse. “Y Pedro no se va”, se burlaron.
Los hinchas de Estudiantes se fueron con el pecho inflado, algunos a seguir el festejo en 7 y 50, y otros para mirar todo lo posible en la TV. Hoy será el día de las cargadas en las oficinas, colegio y demás lugares. Es que Estudiantes ayer ganó un partido para recordar toda la vida.
Famosos y ex jugadores en la tribuna
Mezclados con los hinchas en la platea estuvieron varios ex futbolistas de Estudiantes, como Fernando Ortiz y Ezequiel Maggiolo (ahora entrenadores de la Reserva), Rafael Delgado (ahora en Defensa y Justicia), Raúl Cascini y Julián Camino, por no contar a los “sobrevivientes” de la década del ‘60 que trabajan en el Club.
También estuvo en el sector de plateas el actor Federico D’Elia, que llegó junto a sus hijos para disfrutar del clásico platense. Su cara en el final del partido expresaba más felicidad que el día que ganó un Martín Fierro por Los Simuladores.
Un Respetuoso minuto de silencio
Aunque la noticia no debería ser ésta, fue muy destacable lo realizado por los hinchas de Estudiantes, que no sólo que respetaron el minuto de silencio realizado a Roberto Perfumo, sino que además acompañaron con un aplauso.
El Mariscal fue jugador de Racing en aquellas “batallas” por la Copa Libertadores y entrenador de Gimnasia en 1994. Por eso no bien podía esperarse, en un fútbol tan manchado, que algunos hinchas no fuesen educados. Por suerte lejos estuvo de ocurrir eso.
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