Pese a las dudas de último momento por el fallo adverso en la Cámara de Apelaciones en Nueva York, Mauricio Macri contará al final de esta jornada con el respaldo de la Cámara de Diputados para avanzar en un acuerdo con los holdouts que le permita a la Argentina cerrar el prolongado litigio por la deuda externa.
El aval legislativo tendrá un significado económico, pero también político.
Es que el Presidente le imprimió dramatismo al debate, al advertir que si no se acuerda con los fondos buitre, deberá aplicar un “ajuste” o bien el país caerá en una “hiperinflación”.
Las palabras de Macri no cayeron bien en las bancadas opositoras del Congreso, pese a lo cual privilegiarán la gobernabilidad de una administración que aún no llega a cumplir cien días.
Tras arduas negociaciones, que hicieron transpirar la camiseta a los referentes parlamentarios de la alianza gubernamental Cambiemos, el bloque Justicialista (escindido del kirchnerismo), el Frente Renovador massista (con su prolongación en UNA) y otras bancadas menores, como la de Progresistas, decidieron apoyar la derogación de la Ley Cerrojo reclamada por Macri.
El que más tiempo se tomó fue Sergio Massa, tal vez herido por la acusación del Presidente sobre su vocación de “sacar ventaja” cuando negocia con el Gobierno.
Pero el diputado tigrense no se amilanó y exigió otra modificación al articulado del proyecto, que contempla postergar los pagos a los holdouts hasta que los fallos en Nueva York queden firmes.
FASTIDIO
Algo fastidiosos con el posicionamiento de Massa, en Cambiemos habían anunciado que estaban en condiciones de obtener el quórum y de aprobar la derogación de la Ley Cerrojo –también la de Pago Soberano- sin la colaboración del interbloque UNA, que reúne al Frente Renovador más los diputados cordobeses que responden al ex gobernador provincial José Manuel de la Sota.
Pero al caer la tarde de ayer, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, recibió a Massa en su despacho y allí se terminó de cerrar el entendimiento.
A la hora de la verdad, el tigrense resultó ser menos dócil con el Gobierno que el bloque Justicialista, cuya figura es el ex kirchnerista Diego Bossio, pero que responde directamente a los gobernadores peronistas.
LEGISLADORES KIRCHNERISTAS
En la vereda de enfrente quedarán, con seguridad, unos cien diputados que se alinean en el FpV más algunas bancadas de distintos partidos de izquierda. En el caso del kirchnerismo, que no dará quórum aunque participará luego del debate en el recinto, también estará al frente de una marcha convocada para las seis de la tarde en las inmediaciones del Congreso nacional.
Esa manifestación, que se sumará a una campaña iniciada ayer por artistas kirchneristas –bajo la consigna “No volvamos al Fondo”-, resultará de todos modos estéril frente a la mayoría que ya se formó en la Cámara de Diputados para respaldar el acuerdo con los fondos buitre. Y posiblemente también repita su ineficacia cuando llegue el turno del debate en el Senado.
Para el Gobierno, en tanto, la derogación de la Ley Cerrojo significará un espaldarazo político muy importante, en línea con su objetivo de reinsertar al país en el mercado financiero internacional.
Aunque el mismo tiempo, se convertirá en el punto de partida de una nueva carrera en la que el principal obstáculo a sortear será el preocupante fenómeno inflacionario.
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