El Gobierno y la oposición comenzaron a prepararse ayer para un eventual juicio político (impeachment) contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, exigido por las protestas masivas que el domingo llenaron las calles de todo Brasil. “No podemos desconocer el tamaño de la manifestación”, declaró el jefe del bloque del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) en el Congreso, José Pimentel, sobre las protestas, consideradas las mayores en la historia del país y que movilizaron al menos a 3,6 millones de personas en cientos de ciudades para exigir la destitución de la gobernante. Pimentel estuvo en una reunión convocada por Rousseff con siete de sus ministros y algunos legisladores oficialistas para analizar el efecto de las protestas, y explicó que el bloque del PT buscará promover un amplio diálogo para impedir que el impeachment prospere.
UN TRAMITE INTERRUMPIDO
El proceso con miras a la posible destitución de Rousseff (acusada de maquillar cuentas públicas para poder gastar más de lo permitido) comenzó el año pasado, pero fue interrumpido en diciembre por una decisión de la Corte Suprema, que detectó “errores de procedimiento” en los trámites. La mesa directiva de la Cámara de Diputados, responsable del desarrollo del proceso, pidió algunas aclaraciones, que el tribunal tiene previsto responder mañana, con lo que quedaría despejado el camino para el reinicio del trámite el jueves, un día después de que la Corte se expida.
En caso de avanzar, el proceso de impeachment incluye la creación de una comisión parlamentaria, y una votación en Diputados y otra en el Senado. Se estima que todo durará de seis a ocho meses, o tal vez más. Dentro de ese plazo habrá una etapa, mientras los senadores deliberan, en que la presidenta será apartada de su cargo. Mientras, el vicepresidente Michel Temer, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, que integra la coalición gobernante y respalda el juicio político a Dilma) se hará cargo del poder. Para abortar el proceso en su primera etapa, Rousseff precisa 170 votos de los 512 posibles en el Parlamento. Desde el oficialismo aseguran que la presidenta cuenta, entre diputados del PT propios (66) y aliados, con cerca de 200 votos. Pero nada es sencillo ni predecible en el fragmentado Parlamento brasileño.
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