La Bombonera volvió anoche a ovacionar a Guillermo Barros Schelotto, cuando este ingresó a la cancha como director técnico del equipo tras una serie de tres presentaciones como visitante, sin público de Boca, contra Racing, por la Copa Libertadores, River, en el superclásico por el campeonato de Primera, y Bolívar de Bolivia, también por la Copa.
Guillermo, uno de los ídolos de la hinchada boquense, que lo eligió como tal por lo que aportó como jugador en la época de gloria, en sociedad con Martín Palermo, cuando con Carlos Bianchi como entrenador, fue campeón en la Argentina, de América y del mundo.
Desde antes que asumiera Rodolfo Arruabarrena, el Mellizo era candidato al cargo, y tras la salida del Vasco, su contratación fue una consecuencia lógica.
No extrañó entonces que fuera aplaudido, con fuerza, desde los cuatro costados cuando apareció detrás del equipo para enfrentar a Unión, que llegó conducido por Leonardo Madelón, quien celebró 100 partidos como técnico Tatengue.
Barros Schelotto contestó la ovación y el histórico “Guilleeermo, Guilleeermo...” de la hinchada, con una sonrisa y el brazo derecho en alto.
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