MOSCU.- El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó inesperadamente ayer al grueso de sus fuerzas militares en Siria que comiencen la retirada, y pidió a sus diplomáticos que presionen para que un acuerdo de paz que cuenta con la mediación de la ONU termine con cinco años de guerra. Diplomáticos de países occidentales opinaron que Putin puede estar presionando al presidente sirio, Bashar Assad, para que acepte un acuerdo político que acabe con la guerra, en la que murieron unas 250.000 personas.
El presidente de EE UU, Barack Obama, quien conversó telefónicamente con Putin, recibió favorablemente la reducción de la violencia desde que comenzó un cese de hostilidades, dijo la Casa Blanca en un comunicado.
La intervención militar de Rusia en Siria, en septiembre pasado, ayudó a cambiar el curso de la guerra favoreciendo a Assad tras meses de avances de los rebeldes en el oeste de Siria. Putin, en una reunión en el Kremlin con sus ministros de Defensa y Relaciones Exteriores, indicó que las fuerzas rusas en Siria habían cumplido en gran parte sus objetivos.
El anuncio ruso se conoció el mismo día en que se retomaron en Ginebra, auspiciadas por la ONU, las conversaciones entre las partes en conflicto. Putin señaló que Moscú mantendrá una presencia militar. No dio un plazo para completar la retirada y apuntó que sus fuerzas permanecerán en el puerto de Tartous y en la base aérea de Hmeymim, en la provincia siria de Latakia. “El trabajo eficaz de nuestros militares creó las condiciones para el comienzo de un proceso de paz”, destacó Putin.
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