NORBERTO RUSSO
Nutricionista, presidente de APADAVIS (Asociación de Prevención de los Desórdenes de la Alimentación y la Vida Sana)
“El problema de las chicas que tienen una imagen distorsionada de sí mismas y se ven con sobrepeso cuando no lo tienen se presenta con frecuencia en los consultorios y se puede decir que recrudeció en el último año. Había tenido una disminución hace un tiempo, cuando desde el mundo de la moda se impulsó el tema de la mujer real, pero eso con el paso de los meses perdió fuerza. Y ahora volvió a instalarse la imagen de la mujer ultra flaca como sinónimo de belleza y de éxito.
Se puede decir que el número de consultas de este tipo creció alrededor de un 20% en un año. El gran riesgo de estos casos es que representen la puerta a un trastorno alimentario. Generalmente lo que se hace cuando existe es promover la consulta con una psicóloga y evaluar a la familia, conocer la actitud de la chica y saber si esa visión distorsionada de su aspecto físico está provocando conductas tales como negarse a comer.
Cuando no hay sobrepeso, pero la adolescente cree que lo hay, es tratada a la vez por una psicóloga y un nutricionista, todo para evitar que estos casos terminen en algo más grave, como un trastorno alimentario.
Una de las soluciones para este tipo de problema, cuando el mensaje de la mujer delgada impacta muy fuerte sobre estas chicas, es volver a la mesa familiar. Una mesa familiar donde la televisión se reemplace por la conversación y donde los padres sean los encargados de transmitir el valor de la alimentación sana a partir del ejemplo. Cuando existe esa costumbre es fácil detectar si un miembro de la familia no está comiendo lo suficiente o algún otro indicio de trastorno alimentario”.
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