El kiosco fue fuertemente rodeado y periodistas del medio local La Voz y El Eco, protegidos con chalecos antibalas, participaron como garantes de la negociación desde la puerta del local.
Mientras tanto, el comisario Eduardo Quintela entablaba un diálogo fluido con José González. Después de la comunicación telefónica que pidió, tiró el cuchillo y se entregó.
Algunos de los vecinos que se habían agolpado en torno al comercio de la calle Buzón 490 lograron avanzar más allá del vallado e intentaron golpear al ladrón.
La joven, que sufrió una crisis nerviosa, quedó internada en el Hospital Santamarina, el mismo en el que en otra área también quedó su atacante, con custodia y sometido a estudios clínicos.
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