TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Angustia e impotencia

Por Redacción

Una extraña mezcla de angustia, impotencia e incredulidad teñía ayer el ánimo de miles y miles de platenses que quedaron -una vez más- atrapados en un descomunal caos de tránsito que los convirtió en rehenes mientras iban a sus trabajos, a buscar a sus hijos, a consultar a un médico, a hacer un trámite o a firmar una escritura...

Decenas de testimonios recogidos por cronistas del diario, y una prolija observación de lo que ocurrió ayer en la Ciudad, permiten afirmar que la situación alcanzó picos de descontrol pocas veces vistos. No había policías ni agentes de Control Urbano, al menos en los puntos neurálgicos de los cortes. Militantes sindicales; manifestantes sin identificación y activistas políticos ordenaban los desvíos; bloqueaban la circulación y “diagramaban” el caos. Nadie indicaba cuáles eran las alternativas de salida; los colectivos se metían por cualquier lado; los pasajeros se bajaban de los taxis y miles de automovilistas quedaban hasta veinte minutos atascados en una misma cuadra.

Esta vez nadie cortó camino por arriba de Plaza Moreno, quizá porque el epicentro de los cortes estuvo más desplazado hacia la avenida 7, Plaza Italia, Diagonal 74 y otros puntos del casco céntrico. Pero un “exabrupto” de ese tipo hubiera sido perfectamente posible, porque entre las víctimas del caos se percibía un estado de angustia, desesperación e impotencia que puede conducir a cualquier atajo.

Un hombre tardó más de 45 minutos en llegar a buscar a su hija al colegio. Le llevó ese tiempo ir de la zona de Plaza Moreno a la de Plaza Italia. “Es difícil describir la sensación de atropello que te invade; la impotencia de ver que nadie hace nada y que todo parece `natural`”, explicaba después ante un cronista de este diario.

Pero esto no ocurrió ayer excepcionalmente. La Ciudad se ha acostumbrado a vivir de esta manera. El de ayer fue el día más bravo y complicado de las últimas semanas. Pero todos los días hay cortes, piquetes, vallados y bloqueos que le complican la vida a la gente. Y la mayoría de las veces es el propio Estado, que por acción o por omisión, contribuye a agravar el caos.

Se habla de la aplicación de “protocolos antipiquetes” pero ni siquiera se ven los mínimos esfuerzos, ni los más tibios intentos, por ordenar las cosas o atenuar las consecuencias de esta epidemia de bloqueos. Al revés: los vallados que instalan por todos lados, sin criterio ni reparos, se han convertido en “piquetes de hierro” que impiden la libre circulación sin ningún fundamento.

Este diario lo viene señalando: el día de la Asamblea Legislativa (el pasado 1º de marzo) vallaron todos los alrededores de la Legislatura desde la mañana, cuando la Asamblea estaba convocada para las 18. Lo mismo hacen en los alrededores de la Gobernación ante anuncios de protestas. Ponen vallas “por las dudas”, sin importar las pérdidas de comerciantes, las angustias de los automovilistas ni el estrés de los ciudadanos. Dale que va.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD