El puente peatonal que se montó sobre la avenida 122 muestra una distancia grande entre los planos y la realidad. Se lo concibió como “solución” y “alternativa” para el cruce peatonal de los estudiantes que van a las nuevas facultades. Pero en la práctica, no se usa. Una vez más, entonces, se ve la necesidad de diseñar obras a través de un diálogo más intenso con los destinatarios. Ese diálogo parece haber estado ausente en este caso, como en el de la polémica e insólita vereda que ensancharon en la puerta de Derecho.
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