El bajista y cantante de Black Rebel Motorcycle Club (BRMC), Robert Levon Been, afirmó que su grupo prefiere los conciertos chicos, donde “se puede sentir más a la gente”, a la vez que habló sobre sus gustos musicales y la influencia de Peter Hook como bajista, antes del show de este lunes en Niceto Club.
“Hemos tocado en grandes estadios y en festivales, pero esa es la parte del negocio que a mí no me gusta. Prefiero los lugares chicos porque se siente más la energía y lo que vive la audiencia”, comentó Been, antes de iniciar la gira sudamericana.
Casualmente, BRMC tuvo cinco presentaciones en Buenos Aires, dos de ellas en festivales (2008) y otras tres en clubes para menos audiencia (La Trastienda y Niceto).
“Estuvimos más tiempo en Buenos Aires que en otros lugares de América latina. Caminamos por la ciudad, conocimos gente, sentimos un poco la energía. Recuerdo que la primera vez hubo una gran paro (el del campo de 2008) y era medio complicado y caro trasladarse”, recordó el bajista.
En vez de evocarlo como un problema, Been, hijo del fallecido cantante de The Call, Micheal Been, rescató el espíritu político de los argentinos y señaló que Estados Unidos, a raíz de las elecciones, vive ese clima: “Hay manifestaciones y la gente se está enganchando con la política. Así debería haber sido siempre”.
Sin embargo, eso no fue lo único que el músico rememoró del país, ya que destacó que “la gente en Buenos Aires es muy pasional y realmente canta muy fuerte”, y advirtió: “Entonces, tendré que cantar bien alto”.
El trío fue fundando por Been y el guitarrista Peter Hayes hace 18 años y, tras dos períodos junto al baterista Nick Jago, fue completado Leah Shapiro en la batería.
Con un sonido crudo, mezcla de hard rock, stoner y blues, los Black Rebel (como se los conoce en la jerga) emergieron como una de las bandas del New Rock Revolution, junto a The Strokes y Kings of Leon, aunque su estética oscura de camperas de cuero les fue dando su propia identidad y los llevó a tocar con grandes grupos a lo largo del mundo.
“De ese 2008 me acuerdo que charlamos y salimos con la gente de Nine Inch Nails. Me parecieron muy inteligentes e interesantes. Ojalá toquemos juntos otra vez. Siempre que compartimos giras con otras bandas, intento aprender de ellos cómo hacer de este negocio un hobby”, afirmó el bajista.
“Tomarlo por el lado del dinero -agregó Been- me parece repulsivo y deprimente. En otro tiempo esto conspiraba un poco, pero crecimos y vemos las cosas diferentes”.
Con 18 años a cuestas, Been y Hayes formaron una dupla creativa completa, en la que la guitarra y el bajo se complementa no sólo desde el punto de vista musical, sino que los efectos de ambos también congenian a la perfección.
En ese sentido, el bajista comentó entre risas que hoy ambos trabajan “con mucho cuidado”: “Sabemos lo bueno y lo malo de cada uno, y, entonces, con tanta historia, a veces se vuelve pesado y en los días malos debemos dejar de lado algunas cosas. Pero, al final, son muchos más los días positivos que los negativos”.
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