Damián Villalba se fue a dormir con su mujer y su hijito de 2 años. Antes de que saliera el sol estaba muerto en su cama, aplastado por un patrullero que se incrustó en su casa de Laferrere. Damián, que tenía 31 años, es la tercera víctima que fallece por un móvil policial descontrolado en territorio bonaerense, en 40 días (ver aparte).
El accidente ocurrió cerca de las 5 de la mañana en La Bastilla y El Campo, de esa localidad del partido de La Matanza, pero el cuerpo recién fue retirado de abajo del patrullero a las 8.50, ante el nerviosismo de los familiares, amigos y vecinos, que protagonizaron algunos incidentes con los policías que llegaron para trabajar en la escena.
Diego Martín Pereyra, un oficial del Comando de Prevención Comunitaria (CPC) Sur y con ocho años en la fuerza, quedó detenido y será indagado en las próximas horas, en principio, por “homicidio culposo”.
Según las fuentes, él y su compañera, la oficial subayudante Julieta Santana, participaban de una persecución en una camioneta Toyota Hilux de la policía bonaerense, a alta velocidad. El ministro Cristian Ritondo desmintió esa versión (ver aparte).
Tanto las fuentes judiciales como los familiares explicaron que el patrullero impactó primero contra el cordón de una vereda, justo frente a un establecimiento educativo, y luego se incrustó en la casa en la que Damián dormía junto a su familia. El joven murió enseguida, mientras que los dos policías que estaban en el móvil sufrieron heridas, por las que fueron trasladados a un hospital de la zona.
Laura, la esposa de Villalba, los acusó de dejarlo “morir como un perro” y expresó que quiere saber quién fue el efectivo que mató a su marido. “Lo quiero tener enfrente mío, lo quiero ver porque lo quiero matar”, dijo a la prensa en medio de una crisis nerviosa.
“Vino a la una de la madrugada y se puso a jugar con mi hijo de dos años, que estaba acostado conmigo en la cama grande. Después se pasó a la otra cama y le pasó esto”, relató. A su lado, una hermana del hombre también pidió justicia y se preguntó “quién se hace responsable por esto” y “quién me devuelve a mi hermano”.
Por otra parte, los vecinos y familiares denunciaron que los policías que conducían el patrullero estaban alcoholizados y que no es la primera vez que ocurre algo de este tipo.
Pereira fue detenido y desafectado de la fuerza, mientras que a Santana se le abrió un sumario administrativo.
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