Si ninguna mamá está preparada para abandonar la maternidad dejando en el hospital a su bebé -algo que ocurre con frecuencia por partos prematuros y otras complicaciones al nacer-, hasta hace no mucho esa angustia se veía acentuada por el hecho de que los médicos apenas si las dejaban verlos a los hijos un rato al día y en horarios puntuales; un criterio que ha experimentado un cambio radical.
Mientras que hace unos años, la mayoría de las áreas de neonatología restringían el acceso de los padres por considerar que no sólo entorpecían el trabajo sino que su presencia podía poner en riesgo la mejoría de los bebés, hoy cada vez son más las que consideran a la familia protagonista central de su recuperación. Y con este nuevo enfoque le facilitan las comodidades necesarias para que se instalen allí.
Este modelo, que se conoce como “maternidad centrada en la familia” o “internación conjunta”, se basa en un número cada vez mayor de evidencias que prueban que la presencia constante de los padres junto a los bebés internados refuerza el vínculo, facilita la lactancia y favorece el neuro desarrollo de los niños entre otros beneficios que terminan repercutiendo en su recuperación.
“Si bien hace tiempo que promovemos el ingreso irrestricto de los padres porque está demostrado la importancia del contacto piel con piel en el desarrollo a largo plazo de los bebés, ahora van a poder estar las 24 horas con ellos en un ambiente cómodo y con intimidad”, explica el doctor Juan Guillermo Salas, coordinador del Área de Neonatología del Hospital Español, que ayer inauguró nuevas instalaciones diseñadas especialmente con este criterio.
Donde antes había una incubadora junto a otra, hoy existen boxes compartimentados con comodidades para que los padres puedan quedarse al lado de sus hijos y las mamás puedan darles el pecho o extraerse leche de una forma más íntima, favoreciendo el contacto de la familia con los bebés.
“Hasta hace algunos años, buscábamos la sobrevida del paciente. Hoy gracias a la nueva terapéutica, la sobrevida ha mejorado muchísimo y lo que buscamos es que tenga además un buen neurodesarrollo. Por eso pensamos que este sector individualizado no sólo va a mejorar mucho los cuidados sino que también va a disminuir el uso de la tecnología que nosotros mismos empleamos para tratar problemas que nosotros mismos generamos”, señala Salas.
“El contacto físico de los padres con el bebé -coincide en señalar la psicóloga Natalia Arsorandía- refuerza el vínculo, mejora la lactancia y producción de leche materna, facilita la estimulación temprana y fundamentalmente disminuye el estrés de la internación”.
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