A las 9 de la noche del 24 de agosto pasado, Miriam De Lima y su marido, Juan Morel, estaban en la puerta de su casa de 95 entre 11 y 12. Algo tan cotidiano se convirtió en un infierno con la irrupción de varios jóvenes del barrio que tenían caños de metal, cuchillos y machetes y una sola intención: robarles.
Se llevaron apenas 100 pesos y un teléfono celular, pero a Morel lo castigaron tanto que estuvo a punto de perder la vida. Internado en el San Martín, logró sobrevivir, pero aún hoy carga con las secuelas de aquel ataque. “Son irreversibles -dijo un jefe policial-; no puede hablar y tiene medio cuerpo paralizado”.
Los investigadores de la CDI lograron reconstruir que en la zona actuaba una banda conformada por seis sujetos, que desvalijaban y golpeaban con saña a sus propios vecinos bajo la modalidad “piraña”.
“Se hacen llamar ‘los picantes’”, agregó la misma fuente.
Con los integrantes identificados, los pesquisas hicieron ayer cinco allanamientos a pedido de la fiscal Betina Lacki. Uno fue en 10, 605 y 606; otro, en 605 y 15 (secuestraron 10 plantas de marihuana y detuvieron a un hombre de 31 años); dos en 93 entre 12 y 13 (encontraron armas blancas del tipo tumberas y aprehendieron a otro de los sospechosos) y, el quinto, en 11 bis entre 94 y 95. Hay tres prófugos. A los detenidos les imputan “robo calificado y tentativa de homicidio críminis causa”.
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