A la casa de Norma García, una vecina de parque San Martín, casi no hay factura por pagar que llegue en tiempo y forma. Este verano, según contó, la mayoría de las boletas de servicios o impuestos a pagar, ni siquiera las recibieron. Y en los contados casos en que tanto ella como sus vecinos accedieron a alguna factura impresa, se llevaron la sorpresa de que estaba ya vencida o a punto de alcanzar esa fecha límite.
“En este barrio nadie recibe las facturas. La de IOMA (para afiliados voluntarios), por ejemplo, me llega ya vencida. Y lo mismo el Impuesto Inmobiliario, la patente o la tarjeta de crédito”, se quejó la mujer.
Su testimonio es uno entre los cientos que se registran en los distintos barrios de la Ciudad donde la queja es la misma: “No llegan las facturas”. El reclamo está lejos de ser novedoso. Pero no por repetido se le ha dado alguna solución. Y así, pasan los años y sigue causando innumerables trastornos a los usuarios, y hace imposible para muchos poder cumplir con las obligaciones porque muy pocas facturas llegaron a tiempo.
Algo similar comentó ayer Francisco (73), un jubilado de Arturo Seguí que aseguró que a ese barrio las facturas que llegan son contadas, y para poder pagar sus cuentas depende de que sus nietos le impriman la boleta a través de internet.
Desde las empresas apuntan que una de las soluciones es adherirse al sistema de débito automático, ya que eso evita el problema de pagar los recargos por facturas vencidas, pero muchos usuarios dicen que eso les quita autonomía y los complica a la hora de controlar los consumos.
Muchos planteos se suman también en relación a la falta de entregas de las facturas de Telefónica, Movistar y Claro, que si bien en algunas zonas llegan con regularidad, en otras los vecinos las reciben con retraso. Otra de las posibilidades es concurrir a los locales de pago con el número de línea, con lo cual se puede cancelar la factura.
Otro motivo de queja es el retraso con que llegan los resúmenes de las tarjetas de crédito, que sí penan con un importante ajuste el pago después del vencimiento. Por lo general, los usuarios del plástico reclaman porque cuando se quejan, en el banco los empleados les dicen que la responsabilidad es de las marcas de las tarjetas. En esas empresas, en cambio, le echan la culpa a las entidades bancarias.
Hace un año la Municipalidad hizo un relevamiento por los barrios y lanzó intimaciones. Se comprobó que hay empresas que hasta hacen promociones para evitar la factura en papel y mandarla por correo electrónico, a cambio de reducir los costos del resumen. Asimismo, se mencionaron casos en los que directamente el servicio de correo quedó en la mira, ya que los vecinos denunciaron que muchas veces tiran en un sitio un montón de boletas, que, como es de esperar, nunca llegan a su real destinatario.
Entonces, los reclamos que presentaron los usuarios y contribuyentes abarcaron a las empresas de servicios de agua y cloacas, luz, gas, telefonía, televisión e Internet, correo, entes de recaudación, tarjetas de crédito, bancos, alarmas, entre otras.
SUSCRIBITE a esta promo especial