El ministro, mirando los datos de la computadora comenzó a desarrollar ideas sobre el presente y el futuro.
“La Unión Industrial no se cura más, siempre lo mismo, no lo dicen expresamente, pero esta claro que quieren otra devaluación”.
Se refería a un trabajo de esa entidad, elaborado por su centro de estudios donde se indica: “El tipo de cambio real con Brasil se encuentra en niveles similares a los del periodo 1998-2001, muy por debajo del valor óptimo para la Argentina”.
Además la UIA prepara una propuesta para reducir la suba de tarifas a 7.500 empresas.
“Todos piden”, me aclara el ministro, pero en esta primera etapa nos dedicamos a destrabar la economía para que pueda comenzar a moverse”.
Allí, la explicación apunta a sacar el cepo, devaluar y salir del default. Según el criterio del Gobierno estas medidas eran ineludibles. No había otra forma. Si no se hacía esto -dicen-, no se podía hacer nada.
“Se salió del cepo casi sin reservas –continúa -, cantamos falta envido con 23 y salió”. “Nadie pensó que el dólar estaría entre 14 y 16 pesos”.
“Devaluamos entre el 50 y 60% y los precios crecieron el 15%”.
Una cosa es cierta. La inflación promedio en la Argentina en los últimos 10 años fue del 1,9% mensual. Es decir entre el 23 y 24% anual.
Hoy estamos en un 4% en enero y lo mismo en febrero.
El ministro aclara: “Estamos en un pico, pero va a ceder”.
“Hay factores coyunturales, por una sola vez como las tarifas de electricidad”.
Del 32% que dicen los encuestadores, del 4% mensual, se puede bajar al 1,9% mensual. Pero desde allí para abajo de hace muy difícil.
El funcionario tuvo un momento de humor y confesó: “Cuando los peronistas no están en el poder aparece el viento de frente. Alfonsín con la deuda externa; De la Rúa y la convertibilidad y el atraso cambiario y ahora China y Rusia con serios problemas; la crisis de Brasil y la caída en los precios de todo lo que exportamos”.
“Producimos 60 millones de toneladas de soja, que valen 200 dólares menos por tonelada. Resultado, dejan de ingresar 12.000 millones de dólares”.
Las cifras son contundentes.
Llevamos 8 años con inflación anual mayor al 20% .
Teníamos atraso cambiario y reservas en baja. Tarifas muy atrasadas y el déficit fiscal más grande desde los `80. Ademas estábamos en default .
En este escenario que te pintan, uno se puede preguntar: ¿Para qué quieren ser presidentes? Tienen mucho riesgo y pocas noticias positivas.
La prioridad del gobierno anterior era el consumo. Ponían tasas por debajo de la inflación. En los últimos cuatro años todo lo que se emitía se canalizaba al Tesoro.
El gasto publico volaba.
Ahora vienen los datos positivos.
Uno: el riesgo país sube en toda América Latina menos en Argentina.
Dos: todos los economistas que viajaron al exterior, recibieron la misma frase: “El único lugar para invertir en la región es Argentina”.
Tres: la deuda es el 21% del PBI. En Brasil es del 65% y en el resto de América Latina un promedio del 60%.
Hay espacio para endeudarse.
Cuatro: si tenés financiamiento se puede. De lo contrario, no se puede.
Cinco: ¿Cómo recibirá el mercado los bonos que va a emitir la Argentina?
Seis: ¿Cómo se sale del estancamiento?
MOTOR ECONOMICO
¿Quién va a empujar la economía? Antes el consumo era el motor.
Ahora tiene que ser la inversión y las exportaciones.
El año pasado se anticipó el consumo porque no se podían comprar dólares. Entonces se adquirían autos, televisores, computadoras, etc. Porque se pensó, que el que venga va a devaluar y van a subir los precios.
Hoy es el peor momento de la demanda .
Los salarios cayeron el 15%.
Las consultoras señalan que cerraremos el año con una inflación del 32% y caída del PBI del 0,3% .
El déficit fiscal bajará del 7 al 4,9% del PBI.
El consumo bajará 1% y subirá la inversión el 1,6% .
El precio del dólar a fin de año 16,50 pesos.
En 2017 ven una economía creciendo por encima del 3%.
Estamos en un ciclo a contramano del resto de la región. Por eso es Argentina.
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