Decorar suelos y paredes con revestimientos cerámicos es una opción llena de estilo y elegancia desde el año 1500 a.C.
Los ceramistas trabajaron y perfeccionaron las técnicas con el paso del tiempo hasta alcanzar su plenitud.
Para cualquier ambiente de la casa se pueden elegir baldosas normales o antideslizantes conociendo siempre su grado de deslizamiento. Existen tres niveles:
Elementos y factores como la resistencia al desgaste son claves a la hora de elegir la cerámica.
El proceso de elaboración de la cerámica conlleva una particularidad que consiste en que ninguna partida de piezas cerámicas va a ser igual a la anterior.
Por eso es muy importante recordar que, aunque la tecnología y los procesos de fabricación han avanzado mucho, la cerámica sigue siendo un producto natural hecho a partir de arcilla y con un proceso de cocción que puede variar. Por este motivo, es muy complicado encontrar dos piezas exactamente iguales, ya que una partida de cerámica tendrá algunas variaciones respecto a la anterior.
Para eso hay que recordar que hay dos factores a tener en cuenta. En primer lugar el tono, que es el color que tiene una partida de azulejos o baldosas es decir, la tonalidad de una partida de cerámica no será nunca exactamente igual que la anterior. Además se debe considerar el calibres, que es el intervalo de formato que el fabricante define para agrupar las baldosas de una misma partida, que tienen unas diferencias en medidas reales de pocos milímetros.
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