Los productores hortícolas de la zona conocen bien la brecha que separa al precio que reciben por sus productos del que pagan por ellos los consumidores. En el caso del tomate, la diferencia fue del 800% en el mes de febrero. Pero problemas similares enfrentan quienes cultivan zapallitos, acelga, berenjena y pepinos, entre otras verduras, aquejados, además, por un escenario en que a los bajos precios se suma una oferta que supera a la demanda, el aumento del costo de los insumos y el alto valor de los alquileres para ponerlos en una situación con muchos puntos en común con la de los tamberos.
Según el Indice de precios en Origen y Destino elaborado por CAME, al agrupar los productos por origen (animal o vegetal) “se observa claramente como las mayores distorsiones en la cadena se producen en los de origen vegetal.
Así, mientras el índice que agrupa a 19 alimentos vegetales (excluida la leche para esta comparación) alcanzó una brecha de 7,1 puntos, el mismo índice que agrupa a los productos animales (huevos, carnes de pollo y carne de ternera, se ubicó en 4,08. Con todo, esa cifra representó un 8,5% más en enero que en diciembre.
El producto con mayor disparidad de valor registrado fue la pera, que lo había sido también en la medición anterior. En este caso, el consumidor pagó casi 20 pesos más de lo que cobró el agricultor en el campo.
Según indicaron los autores del estudio, “desde que comenzó a hacerse esta medición hace seis meses, la pera, la acelga, el arroz y la manzana roja mantienen distorsiones muy acentuadas”,
Así, mientras la diferencia medida para la pera fue de 19,95 veces, para la manzana roja fue de 15,71, para el arroz de 13,42 y para la acelga 13,07.
Según el estudio, el otro extremo lo ocuparon aquellos productos vegetales con menos brecha, entre los que se contaron el limón (2,44 veces), lechuga (3,48), calabaza (3,62), aceite de oliva (3,74 y pimiento rojo (3,85).
El trabajo también muestra de qué manera, cuando el precio de los vegetales desciende para el consumidor final también el agricultor recibe menos pago por su cosecha,
Así sucedió en enero con una serie de vegetales que fueron los que más bajaron sus precios al público frente a diciembre fueron: la calabaza (-19,8%), la berenjena (-15,4%) y el aceite de oliva (-10,4%).
“En los tres casos también el agricultor recibió menos pago por su cosecha: 16% de rebaja en el caso de la calabaza, 13,1% en la Berenjena y 19,2% en el aceite de oliva”, según destaca el trabajo.
En cambio, sostiene el estudio, una situación de particular desajuste se dio en el caso del brócoli, donde el productor ganó 50% menos que el valor recibido en diciembre pasado pero el consumidor pagó en góndola 14,1% más. Por eso fue uno de los vegetales donde más aumentó la desigualdad en el mes.
Algo similar sucedió con la frutilla: el agricultor recibió 16,7% de rebaja mientras que el público pagó 6,9% más en góndola. También se deterioró la situación del repollo: mientras en enero al productor se le pagó 30% menos que en diciembre, el consumidor sólo desembolsó 3,8% menos.
El estudio destaca, así, que la variación de la brecha más grande en el caso de los vegetales ocurrió en el brócoli donde el contraste creció 3,77 veces (de 2,94 en diciembre a 6,72 en enero), seguido por un crecimiento de 2,67 en la manzana roja (de 13,05 en diciembre a 15,71 en enero) y de 2,03 en el repollo (de 5,36 a 7,38).
La CAME se dispone a dar a conocer en las próximas horas un nuevo informe, donde si bien, la brecha en general y en promedio se reduce, no lo hace significativamente y prevalecen los problemas estructurales que la provocan.
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