Muchos de los que viven en la zona de 471 y 24, de City Bell, describieron ayer a ese barrio como “tranquilo y seguro”. Quizás por eso no fueron pocos los que se sorprendieron con el remolino de policías, patrulleros y peritos frente a la casa que se levanta en esa esquina, donde vive un matrimonio de jubilados.
Algunos de esos vecinos se acercaron a preguntar qué pasaba. Y quedaron perplejos al enterarse de que la pareja acababa de ser asaltada por un solitario delincuente que no sólo los redujo a plena luz del día para sacarles todo lo que tuvieran sino que, además, los golpeó.
Se ensañó particularmente con el hombre, de 79 años, quien tuvo que ser atendido luego en un centro asistencial por presentar una herida cortante en la cabeza y su rostro visiblemente inflamado.
amenazas y encierro
La odisea de estas víctimas comenzó muy temprano, alrededor de las 14.30, en esa casa donde residen. Los policías dijeron que paran allí “los fines de semana”, mientras que algunos vecinos los desmintieron al asegurar que “viven ahí”, mientras otras fuentes explicaron que “cuidan la propiedad”.
Como sea, un delincuente de alrededor de 30 años ingresó en la vivienda sin que trascendiera cómo y sorprendió a Beatriz Arroyo (70) y su esposo, Enrique Andrenash (79). Las fuentes confirmaron que el sujeto tenía un cuchillo, pero, además, golpeó a la pareja pese a que no opusieron ningún tipo de resistencia.
Con el hombre fue particularmente brutal, mientras les preguntaba dónde había dinero y otros efectos de valor.
“Lo hirió con un machete”, revelaron fuentes judiciales. Como si eso no alcanzara, el intruso encerró a Beatriz y a Enrique en un cuarto, para revolver a su gusto los ambientes y llevarse lo que pudo, que no habría sido mucho, según los voceros.
“Algo de dinero y dos celulares”, detallaron. La policía supone que el ladrón no esperaba encontrar ocupantes en la casa. Y “eso lo enfureció”. Una vez que se fue, las víctimas lograron pedir ayuda. La primera que llegó fue la del CPC zona Norte, que se encargó de apurar el traslado de Andrenash al hospital San Roque.
Cuando este diario llegó al lugar Beatriz permanecía dentro del domicilio, acompañada por policías de ese grupo, la comisaría Décima y Policía Científica. “Todavía está en shock”, aclaró un jefe de la fuerza. Su marido regresó alrededor de las 17.30 en un taxi, con la cara hinchada y una venda en la cabeza.
Expresó que no se sentía en condiciones de hablar sobre la terrible experiencia.
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