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Vidal, entre un armado propio y las emergencias

La Gobernadora Vidal intensifica sus apariciones públicas y busca potenciar su propio entramado político con sectores del peronismo

Por Redacción

Por JOSE PICON (*)

Mail: jpicon@eldia.com

María Eugenia Vidal acaba de cumplir sus primeros 100 días de gobierno. Demasiado pocos como para trazar un diagnóstico más o menos claro en torno de su gestión.

Sin embargo, existen señales que parecen marcar un sendero, el norte elegido por la administración de Cambiemos que procura comenzar a mostrarse en movimiento.

La propia Vidal encabeza por estos días esa idea de gestión en marcha. Visita distritos y lidera reuniones políticas tendientes a sostener o ampliar los acuerdos de gobernabilidad que le han permitido, por caso, obtener preciadas leyes en el Parlamento bonaerense.

Algunas de sus espadas trabajan en acercar sectores del peronismo que quedaron sueltos. Ese proceso de acumulación tiene rasgos curiosos en el Conurbano, donde el vidalismo buscar cerrar con ex sciolistas y ex massistas.

Algunas de esas piezas encajan en el esquema político de la Gobernadora más por necesidad de empezar a ganar terreno en distritos clave del Gran Buenos Aires, que por afinidad.

Vidal, empieza a dar señales de que, más allá de procurar mostrarse como una gobernante lo menos contaminada posible con vicios de la vieja política, no está dispuesta a seguir los pasos de Daniel Scioli que gobernó nada menos que ocho años la Provincia sin armar una base territorial propia.

En esa línea habría que anotar el compromiso que, dicen cerca de la mandataria, se terminó por abrochar con el ex intendente de Avellaneda, Baldomero “Cacho” Alvarez. Nada parece ser casual: el actual alcalde Jorge Ferraresi, se ha transformado en uno de los núcleos más duros de resistencia kirchnerista en la Provincia.

Vidal delegó buena parte de esa responsabilidad de armado en su único diputado provincial puro: Manuel Mosca. El legislador viene recorriendo los distritos en procura de extender el núcleo político de la Gobernadora, más allá de lo que aportan el propio PRO y el radicalismo.

Se dice que quien está con un pie adentro del esquema vidalista es el intendente de San Nicolás, el peronista Ismael Passaglia. Hay quienes ya arriesgan que quien fuera ministro de Salud de Felipe Solá, podría encabezar alguna lista de Cambiemos en los comicios legislativos del año próximo.

Otros dos ex intendentes que conservan cierta presencia territorial también están en el radar de Vidal. Uno de ellos es Darío Giustozzi, alejado del massismo. En Almirante Brown, el PRO exhibe una desarrollo más bien escueto y Giustozzi podría darle musculatura política a la red de apoyos que procura el gobierno provincial de Cambiemos.

En esa misma línea habría que anotar a Jesús Cariglino, el ex jefe comunal de Malvinas Argentinas, con quien existen conversaciones, se dice, avanzadas.

REBOTES

Algunas de estas movidas podrían terminar generando rebotes en la Legislatura. Cambiemos necesita como el agua sumar diputados y senadores de cara al futuro. El acuerdo de gobernabilidad con el Frente Renovador, se sabe, no durará por siempre.

Ese entramado político que ensaya la mandataria va en paralelo con la premisa de que su gestión de gobierno adquiera una fuerte visibilidad.

Quizás esta semana Vidal destrabe del Senado la ley de emergencia en infraestructura que le permitirá acelerar la contratación y ejecución de obras públicas y que incluye un polémico artículo que obliga a los organismos de control a expedirse en 10 días hábiles sobre los expedientes que reciben.

En la Legislatura hubo ruido por este tema. Fue así que amaneció una bicameral de seguimiento y control de las contrataciones y obras que ejecutará la Provincia echando mano a ese poder especial.

Pero en la Cámara alta aparecieron algunos nubarrones que retrasaron la aprobación del expediente. Allí se libran pulseadas entre los bloques y hacia adentro del propio Cambiemos. Un tema que también preocupó a empresas constructoras bonaerenses.

No existirían objeciones, más allá de las que planteará el kirchnerismo, a que se plasmen esos controles un tanto laxos de las licitaciones y contrataciones. Hay otras cuestiones de fondo que tienen más que ver con la política, la relación con el Ejecutivo y la distribución de espacios de poder.

La fluida relación con el massismo ya incomoda a sectores de Cambiemos. La negociación de la ley de emergencia sólo pasó por la ventanilla de los diputados y los senadores se quedaron afuera de esa discusión.

En algunos despachos oficiales del Senado había legisladores que derramaban su bronca. “Si se piensan que vamos a ser una escribanía de Diputados, están muy equivocados”, disparaban.

Un primer indicio del malestar fue la frustrada sesión del jueves. No existió el más mínimo esfuerzo en la Cámara alta de parte del oficialismo, para intentar transformar en ley la emergencia que reclama Vidal.

A reunirse con los senadores fue presuroso el ministro de Gobierno, Federico Salvai tras el objetivo de ablandar algunas resistencias. Se verá en la corta semana que se inicia si logró calmar los ánimos.

Curioso, en cambio, habría sido la posición del alto funcionario provincial cuando los senadores propio le preguntaron por el polémico reparto de comisiones con el Frente Renovador. “Hagan lo que tengan que hacer; no hay compromiso con Massa”, habría sido la sorpresiva respuesta de Salvai.

VISITA LLAMATIVA

El propio Massa estuvo por La Plata en los últimos días para reunirse con sus legisladores. En medio de un cúmulo de versiones, aportó dos datos centrales: que sigue en pie la idea de garantizarle gobernabilidad a la gestión de Vidal mediante el apoyo en la Legislatura. Pero además, instruyó para que sus espadas bonaerenses inicien cierto proceso de diferenciación en algunas cuestiones espinosas.

De hecho, los massistas sorprendieron con la presentación de un proyecto de ley de reforma policial, justo dos días antes de que el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, blanqueara su propia iniciativa.

Al ministro, cuentan, le tomó por sorpresa la movida, porque venía hablando el tema con el propio Massa.

En la Legislatura se venían cocinando otras cuestiones. Cuentan que Cambiemos y el massismo hablaron de la posibilidad de conformar una comisión bicameral de investigación de algunos aspectos controvertidos de la gestión de Scioli. La idea, por ahora, no pasó de los sondeos.

(*) Periodista de la sección Política

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