En las plazas y parques de la Ciudad, buena parte de la superficie originalmente destinada al césped permanece árida y polvorienta o embarrada de manera crónica. De acuerdo con un relevamiento de especialistas locales, la erosión del suelo de los espacios verdes avanza sin prisa y sin pausa, acelerando la degradación de las áreas destinadas al esparcimiento.
Entre los paseos más afectados se cuentan las plazas Rocha, España, Brandsen, Paso y 19 de Noviembre, y el parque Saavedra; sin embargo, virtualmente todos muestran en algún sector las huellas de la excesiva utilización para actividades deportivas o la sombra permanente, principales enemigos del césped convencional.
Concretamente, se trata de una quinta parte del total de la superficie de los espacios verdes, porción que asciende al tercio si se consideran solamente las áreas “permeables” destinadas a césped y arboleda.
De acuerdo con parámetros internacionales de calidad ambiental, se considera aceptable un mínimo de diez metros cuadrados de verde por habitante. Si bien La Plata, diseñada a fines del siglo XIX con un perfil de avanzada en materia de forestación, salubridad y equilibrio ecológico, tiene en su casco urbano prácticamente esa cantidad, está jaqueada por un paulatino deterioro.
estrategias de renovación
Ingeniero agrónomo y docente de la Universidad Nacional, el platense Alfredo Benassi editó recientemente “Ciudad botánica (Oasis del desierto urbano)”, con el aval de la Cámara de Diputados de la Nación y la propia UNLP.
Uno de los temas que aborda, en ese marco, es la calidad de los espacios verdes “consolidados”, las tradicionales plazas y parques del casco histórico. Y advierte que “los cambios autogénicos del recurso vegetal, es decir aquellos que la misma vegetación produce resultado de su crecimiento y desarrollo, plantean la necesidad de una estrategia de sucesión programada particularizada a ese tipo de cambios”.
El estudio realizado por Benassi y sus colegas determina que, en promedio, del total de las plazas y parques del casco local, la mitad posee solado -suelo- permeable, una cuarta parte solado permeable erosionado, y el resto se integra con solados semi-permeable, duro y espejos de agua.
El profesional advierte que “la sombra sin coberturas herbáceas tolerantes a la escasez de luz solar directa impide el aporte de materia orgánica en profundidad por muerte de raíces, y disminuye la capacidad de retención pluvial”. Y considera que “hay un alto potencial de reemplazo de mantos de césped por especies tolerantes a la sombra anual”.
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