E ntró dormido el equipo de Boca Juniors a la cancha de Lanús, y lo pagó caro, con la derrota, porque el Granate le pegó primero y le pegó dos veces, sellando en pocos minutos un resultado que lo afirmó en lo más alto de la clasificación de la Zona 2 del campeonato de Primera, alejándolo incluso más del conjunto que dirige Guillermo Barros Schelotto, que sufrió la primera derrota del ciclo.
El encuentro correspondió a la octava fecha de la Zona 2 se definió con anotaciones de Lautaro Acosta, al minuto de juego, y de José Sand, a los 4.
En consecuencia, los dirigidos por Jorge Almirón suman ahora 19 puntos y están arriba en completa soledad, tres puntos por arriba de Estudiantes, que los había alcanzado con el triunfo sobre Defensa y Justicia del viernes, mientras que el elenco de la Ribera quedó lejos con 11 unidades.
De este modo se concretó la primera caída como entrenador de Guillermo Barros Schelotto en el banco de Boca, y justo en cancha de su ex club, ya que hasta ahora tenía un registro de tres empates (Racing, River y Bolívar de Bolivia) y una victoria (Unión de Santa Fe).
Lanús salió con una intensidad propia de una final y le propinó dos golpes letales, uno detrás de otro, a un tibio Boca, cuando apenas amanecía el desarrollo.
Primero apareció Lautaro Acosta, en el primer ataque a fondo, que con una gran maniobra individual venció a Orión, de floja respuesta. Poco después, Sand aprovechó otra desatención defensiva e ingresó solo debajo del arco para darle el 2-0 al puntero de la Zona 2.
Si bien los conducidos por el Mellizo reaccionaron, con un mano a mano que falló Tevez, continuaron siendo completamente dominados en los diferentes sectores del campo de juego, a tal punto que el Monetti se convirtió en un mero espectador por momentos.
De hecho, de no ser por la falta de fineza en cada ataque local, el resultado al cabo del primer tiempo podría haber sido mayor. Sin embargo, todo lo positivo que hizo el paraguayo Miguel Almirón, se vio opacado por el último toque, que lo llevó a desperdiciar una clara chance ante el arco.
La más clara Boca en la etapa inicial, la tuvo Nicolás Lodeiro, quien a los 23 minutos estrelló un tiro libre en el travesaño.
El escenario se mantuvo intacto en el segundo tiempo, dejando la sensación constante de que en cualquier instante podía romperse, sobre todo por los espacios que dejó la visita en el fondo.
A pesar de que el conjunto boquense intentó, con más vergüenza deportiva y empuje que ideas futbolísticas, nunca inquietó a la defensa rival, que solamente apostó por detener los embates individuales de Tevez o Daniel Osvaldo.
Por su lado Lanús careció completamente de la profundidad necesaria para terminar de cerrar un desarrollo que dejó siempre la impresión de que podía quebrarse con alguna corrida de los ‘rápiditos’.
El reloj corrió y desnudó las deficiencias futbolísticas y todas las limitaciones en un duelo clave por parte de Boca, que tras el receso será local de Atlético de Rafaela.
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