Colapsado el sistema cloacal de la zona, en los cordones de las veredas y hasta en el interior de los hogares del derredor de plaza Paso hay, de manera permanente desde hace meses, aguas servidas.
La queja parte de los vecinos que rodean el espacio verde; la mayoría con más de treinta años en el lugar, propietarios de casas de una o dos plantas que en los últimos años fueron “envueltas” en edificios de altura. Para ellos, la ecuación se sencilla: “no se actualizaron las cañerías y el barrio cuenta con la misma capacidad de desagües que antes de la irrupción de este `boom´ inmobiliario”, aseguran.
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