“Uno de los grandes problemas que tenemos los argentinos -señaló la ambientalista Marisa Arienza- especialmente los que tienen más recursos económicos, es el derroche del agua, por lo que es necesario incorporar el concepto de que el agua le cuesta al Estado y a la sociedad”.
“Para muchas personas -destacó en tanto la bióloga Nadia Boscarol- abrir una canilla es algo muy natural y cotidiano, pero para algunos sectores vulnerables esta no es su realidad, y además pagan el costo de la contaminación. Por eso en estos tiempos también es necesario preocuparse por la calidad del agua, por lo cual es importante proteger a los humedales para que puedan ser aprovechados para las generaciones futuras, ya que son fuentes donde el agua y la atmósfera se purifican”.
Cabe destacar que existe un proyecto de ley de Humedales que propone, entre otras cosas, la planificación ambiental del territorio como parte de una estrategia de protección de estos espejos de agua que suelen concentrar gran número de especies vegetales y animales, como así también establecer un ordenamiento en tres niveles de prioridad de conservación de todas las áreas que puedan ser consideradas como humedales, pero que aún no fue tratado en el Congreso.
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