Miles de automovilistas llegaban ayer a la esquina de 6 y 54 y se encontraban con que seguía cortada (hace ya más de una semana que un grupo muy pequeño mantiene tomada la calle de la Gobernación). Daban la vuelta por 55, pero cuando llegaban a 55 y 6, se encontraban con que esa esquina también estaba cortada. Así se vive en La Plata: en un laberinto de piquetes y cortes de calles que complica la vida cotidiana y mantiene a los simples ciudadanos como rehenes del descontrol. Si ese mismo automovilista deja el auto mal estacionado, tardarán 5 minutos en pegarle una oblea naranja que lo notifica del cobro de una multa. Y está bien. Pero ¿quién multa a los que no estacionan mal sino que directamente se adueñan de las calles y montan campamentos sobre el espacio público?
¿Hay violaciones de las normas que se permiten y violaciones que no? ¿El Estado se arroga el derecho de decidir qué incumplimientos sanciona y qué incumplimientos no?
Se vuelve a hablar de aprobar y aplicar un “protocolo” contra los piquetes. ¿No habría que probar primero con cumplir las normas que existen? ¿No debería aplicarse el sentido común antes de apelar a nuevos “protocolos”? Más preguntas sin respuesta.
SUSCRIBITE a esta promo especial