Con una franqueza y una naturalidad que impactaron a todo el mundo, Michelle Obama habló ayer ante un grupo de mujeres jóvenes con la idea de transmitir, desde su propia experiencia vital, una idea de superación a partir del esfuerzo personal. Fue un mensaje emotivo y cálido, en el matizó además un profundo conocimiento de la actualidad argentina. Llegó a destacar los méritos de María Eugenia Vidal, al convertirse, con su juventud, en la primera mujer en gobernar la provincia de Buenos Aires y a resaltar el perfil solidario y luchador de Margarita Barrientos, la incansable líder del comedor Los Piletones.
Michelle fue presentada por Juliana Awada, que hizo así su primera presentación política. La esposa del presidente Macri dijo que la primera dama norteamericana es un ejemplo inspirador para ella. Todo ocurrió en el barrio de Barracas, con el propósito de impulsar un programa de educación para niñas y adolescentes.
Michelle habló de su infancia y su juventud. Contó que junto a sus padres y su hermano vivían en un departamento muy modesto y muy pequeño de un barrio pobre de Chicago. “Eran tan chico el departamentito que si estirábamos las manos tocábamos las dos paredes más lejanas. Improvisamos una división para tener dos pequeños cuartos”, recordó. Desde ese origen humilde Michelle se propuso llegar a Harvard y a Yale. “Muchos no confiaban en que fuera posible. A mi hermano le preguntaban qué iba a estudiar y a mí con qué hombre me iba a casar. En la calle me gritaban cosas, como si sólo vieran un cuerpo de mujer y no una cabeza y un corazón”, contó de manera franca y espontánea.
“Me propuse estudiar y llegar a donde yo quería, Me levantaba a las 4 de la mañana para estudiar porque era la única hora en la que había silencio en nuestro departamentito”, contó.
Podría parecer el cuento del típico sueño americano. Pero no es un cuento. Lo que cuenta la esposa del presidente norteamericano es su propia historia personal. Su padre trabajaba en la planta de agua del municipio de Chicago. Su madre se dedicaba a las cosas del hogar. Lo único que pudieron darle fue un ejemplo de honestidad y tenacidad. Y alentarla para que estudiara. Llegó a completar dos carreras en las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos. Y a forjar una carrera profesional que la convirtió una líder comunitaria, mucho antes -incluso- que su esposo iniciara la carrera hacia la Casa Blanca.
Ayer hizo foco en la lucha de las mujeres y resaltó la campaña “Ni una menos”. “Argentina y Estados Unidos tienen los mismos problemas. Las mujeres sufren violencia doméstica y abusos. Necesitamos jóvenes mujeres que se eduquen y eduquen a sus hijos con honor y respeto hacia las mujeres”, enfatizó.
Con un vestido a la rodilla estampado en colores azules, su elegancia natural y sin estridencias no pasó desapercibida.
Michelle es la primera esposa de un presidente norteamericano que visita la Argentina. Antes, todos habían venido solos. Y cautivó a muchos con su carisma y su estilo.
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