Para la psicóloga platense especialista en Niños y Adolescentes Susana Machado García, muchas veces la forma en que los chicos manejan sus emociones es una imitación del modo en que lo hacen sus padres en sus casas.
“Esos casos en que los chicos no saben como manejar la frustración y llevan el problema de la casa a la escuela , son bastante comunes en los consultorios”, dice.
Uno de esos casos atendidos en los consultorios platenses fue el protagonizado por un chico que reaccionaba ante cualquier “no” de su madre, dándole puntapiés en las pantorrillas. Una vez que ingresó en la escuela, el chico comenzó a tener la misma actitud, pero con su maestra. Los problemas disciplinarios se sucedieron y terminaron de la peor manera: con una expulsión.
“Hoy se hace mucho hincapié el tema del manejo de la frustración porque es un tema clave para los chicos en estos tiempos posmodernos”, dice Susana Machado García.
Para la psicóloga platense en la actualidad hay una tendencia a educar a los chicos ahorrándoles la frustración, en lugar de enseñarles a manejar las emociones derivadas de ella.
“El padre trata de darle al chico lo que le pide y si no lo hace él lo hace el tío, o el abuelo. En conclusión, esos chicos no enfrentan a la frustración, no aprenden a manejar as emociones asociadas a ella y se convierten en poco tolerantes a cualquier cosa que les provoque frustración”, dice Machado García.
EN LA ESCUELA
Las cosas cambian dramáticamente cuando ese chico llega a la escuela y espera de compañeros y docentes actitudes similares a la de sus padres y familiares. Y si no las encuentra reacciona generando un conflicto.
“Es necesario que el chico aprenda a manejar la frustración y todas aquellas emociones asociadas a ella, tales como la angustia, el dolor. Y en eso es fundamental el rol de los padres y de los docentes, que pueden demostrar cómo manejar positivamente esa y otras emociones”, dice la psicóloga platense.
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