Pese a que en Argentina el cáncer de cuello uterino es la segunda causa de muerte por enfermedad oncológica en mujeres, “se estima que 8 de cada 10 personas estarán en contacto en algún momento de sus vidas con el Virus del Papiloma Humano, su principal agente causal. Así lo advierte un informe difundido por el Colegio de Obstétricas de la Provincia al conmemorarse hoy el Día Mundial para la Prevención de esta enfermedad.
El cáncer cervicouterino, conocido también como cáncer de cuello de útero, es una enfermedad que se produce cuando hay un crecimiento anormal de las células del cuello del útero causadas por algunos tipos de Virus de Papiloma Humano (HPV, por sus siglas en inglés). Se trata de un virus frecuente que se transmite a través del contacto sexual y afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque a ellas con mayor gravedad.
Existen más de 100 tipos diferentes de Virus del Papiloma Humano y entre el 30 y el 40% de ellos afecta al área genital. Si bien en la mayoría de los casos el virus es eliminado por el sistema inmune, la infección persistente con tipos de HPV de alto riesgo oncogénico es la causa primaria de cáncer de cuello uterino y de la mayoría de las lesiones precancerosas.
“La infección persistente es un factor causal necesario para las anomalías precancerosas epiteliales cervicales de alto grado o neoplasia intraepitelial cervical. Se estima que deben transcurrir varios años (veinte años aproximadamente) entre la infección inicial y el desarrollo de cáncer de cérvix”, indica la licenciada en Obstetricia Sandra Zapiola.
La prevención es fundamental a la hora de hablar de cáncer de cuello de útero. Actualmente en Argentina se utilizan dos test como métodos de detección primaria. Uno de ellos, el de uso más extendido, es el Papanicolaou (PAP) que permite detectar anormalidades celulares en el cuello uterino. Por otro lado, se encuentra la prueba de HPV, una nueva herramienta de la biología molecular que permite detectar rastros genéticos de las variantes de este virus relacionada con el cáncer de cuello de útero.
Además, otra forma de prevención en mujeres menores es la vacuna contra el HPV que previene contra la infección de los virus que causan aproximadamente el 80% de los casos de cáncer de cuello de útero. Desde hace unos años esta vacuna, que se aplica en tres dosis a lo largo de seis meses, es gratuita y obligatoria para las niñas de 11 años de edad.
“La vacuna protege contra los HPV 16, 18, 11 y 6, los que son responsables del 70% aproximadamente de las displasias de cuello uterino de alto grado y de los adenocarcinomas in situ”, explica Zapiola.
Pero “más allá de la introducción de la vacuna, el fundamental promover la prevención del cáncer de cuello uterino a través de la educación para la salud. Sabemos que es la puerta de entrada para reducir el riesgo de contraer la enfermedad y acceder al diagnóstico precoz y tratamiento oportuno”, dice la licenciada en Obstetricia al señalar que “la consulta oportuna, la realización de controles y la vacunación son el ABC para poder revertir esta enfermedad”.
SUSCRIBITE a esta promo especial