El astro holandés Johan Cruyff, uno de los mejores futbolistas de la historia y el gran ausente en el Mundial de 1978, murió el jueves a los 68 años debido a una enfermedad contra la que luchó durante cinco meses. Cruyff, fue la gran figura del seleccionado holandés apodado “la Naranja Mecánica”, que perdió la final del Mundial de 1974 ante Alemania pero es recordado como uno de los mejores equipos de la historia.
Leyenda en Ajax de su país y en Barcelona, Cruyff marcó una época y fue, detrás de Pelé y Maradona, parte del selecto grupo de jugadores que deslumbraron al mundo futbolístico desde finales de los sesenta hasta mediados de los ochenta. Después de haber perdido la final en 1974, todo indicaba que sería el abanderado holandés para buscar la revancha y quedarse con el título en Argentina 1978, pero a poco del comienzo del torneo desistió de integrar el plantel. Durante años se creyó que su negativa a jugar era en repudio a la dictadura militar que gobernaba el país, pero Cruyff contó casi tres décadas después que él y su familia había sufrido un violento intento de secuestro en Barcelona y que esa situación le quitó el deseo de jugar. Sus restos fueron cremados ayer en Barcelona.
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