Las marchas de homenaje a las víctimas de la última dictadura militar no sólo expresaron una reivindicación de las banderas históricas de los derechos humanos, sino que también contuvieron manifestaciones políticas y partidarias, especialmente de distintas facciones del kirchnerismo y el PJ, que protagonizaron la conmemoración en la emblemática Plaza de Mayo.
Uno de los dirigentes que estuvo en la concentración fue Daniel Scioli, quien encabezó una columna de dirigentes del peronismo bonaerense -bajo un gran cartel del Movimiento Evita-, en la que también se pudo ver a intendentes del Conurbano como Gabriel Katopodis (San Martín) y Verónica Magario (La Matanza), además del titular del PJ provincial, Fernando Espinoza.
Las marchas también contuvieron manifestaciones políticas y partidarias, especialmente de distintas facciones del kirchnerismo y el PJ
En su caminata entre la avenida Belgrano y la Plaza de Mayo, a través de la Diagonal Sur, Scioli se mostró también con el diputado provincial Fernando “Chino” Navarro, el legislador del Mercosur Jorge Taiana y el senador nacional Juan Manuel Abal Medina, a quien le gritaron “traidor” por el dictamen del pago a los “fondos buitre” y él aclaró que lo votó en contra.
En la columna sciolista también estuvieron los ex funcionarios bonaerenses Alejandro Collia y Cristina Alvarez Rodríguez, actual diputada nacional, quien le restó implicancia política a la presencia del ex candidato presidencial en la marcha del 24 de marzo y ratificó que el PJ de la Provincia apoya la postulación del sanjuanino José Luis Gioja para la jefatura del peronismo.
Cuando llegó a un costado de la Plaza, sobre Hipólito Yrigoyen a menos de 50 metros del escenario del acto -montado de espaldas a la Casa Rosada-, Scioli saludó a sus acompañantes y se retiró caminando a contramano entre los manifestantes. Luciendo anteojos oscuros, adujo que estaba recién operado de la vista y que no podía permanecer mucho tiempo al sol.
Scioli evitó así cruzarse con Aníbal Fernández, quien fuera jefe de Gabinete del gobierno anterior y que entró a la Plaza acompañando a la titular de las Madres, Hebe de Bonafini. Se sabe que la relación entre Aníbal y buena parte del peronismo bonaerense no es la mejor desde que el ex funcionario de Cristina Kirchner lo llevó a una histórica derrota electoral.
El kirchnerismo más puro estuvo representado por Guillermo Moreno y la agrupación La Cámpora, cuya columna principal lució un cartel con la frase “no nos han vencido”, mientras que también poblaron la plaza militante de Nuevo Encuentro, el grupo que lidera Martín Sabbatella, y de la Tupac Amaru, cuya conductora Milagro Sala permanece presa en Jujuy.
“A volver, a volver, vamos a volver”, corearon los manifestantes, sin preocuparse por la politización de la conmemoración del 24 de marzo. Sin embargo, la convivencia de los grupos kirchneristas con las agrupaciones de izquierda que también marcharon a la Plaza de Mayo fue pacífica, puesto que ambos sectores coinciden en criticar al gobierno de Mauricio Macri.
En esta oportunidad, además, los unificó el rechazo a la visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, por lo que convirtieron a la avenida 9 de Julio en una suerte de “protestódromo” en el que las agrupaciones se turnaban para empezar a marchar hacia la Plaza, tanto por las diagonales Norte y Sur, como por la emblemática Avenida de Mayo.
La conmemoración de los 40 años del último golpe de Estado también contó con detalles artísticos –como unos pequeños pañuelos de papel colgados sobre las vallas que parten al medio la Plaza- y una muestra de la asociación gremial ARGRA, que incluyó una recordada imagen lograda por el fotógrafo Pablo Lasansky tras una marcha de la CGT en 1982.
La conmovedora fotografía muestra a un trabajador arrodillado en una vereda, apuntado por un soldado con su rifle, que lo mantiene apretado contra una pared. Unos metros más atrás, la Casa Rosada permaneció sin actividad durante toda la jornada y estuvo vallada, lo que no impidió a los turistas sacarse fotos con la sede gubernamental como imagen de fondo.
“EL EFECTO OBAMA”
Cuando caía la tarde del jueves, el presidente Macri no estaba en la Rosada sino en San Carlos de Bariloche, dando un último saludo a su colega norteamericano Obama antes de su partida a Washington. Por la mañana, habían homenajeado juntos a las víctimas de la dictadura y el estadounidense dio otra muestra de su interés por cerrar las heridas de la Guerra Fría.
El presidente estadounidense dio otra muestra de su interés por cerrar las heridas de la Guerra Fría
Eso buscó con la histórica visita a Cuba y luego al ensayar aquí una autocrítica sobre la política exterior norteamericana en los años ´70, cuando admitió que “la prioridad estaba puesta en la lucha contra el comunismo”, lo que alentó la instalación de gobiernos de facto en América Latina. Aunque Obama pidió no seguir debatiendo sobre “lo que quedó a nuestras espaldas”.
“Hemos tardado en reconocer” las violaciones a los derechos humanos en la Argentina, concedió no obstante Obama en el acto junto a Macri en el Parque de la Memoria porteño. Su imagen arrojando flores al Río de la Plata contrastó con las de las agrupaciones de izquierda que quemaron la bandera norteamericana, sin tomar nota del reconocimiento que hizo el líder estadounidense.
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