Cuentan los testigos que el auto avanzaba a toda velocidad y que ni siquiera redujo la marcha cuando embistió la moto en la que se trasladaba un albañil. Dicen también que el conductor del coche “tenía aliento a alcohol”, que intentó irse hacia el country en el que vive y que ellos lo interceptaron a unos cuantos metros. Todo esto es materia de investigación, pero la única certeza es que la víctima no tuvo ninguna chance de sobrevivir.
Murió antes de que llegaran los médicos. Esa secuencia pasó alrededor de las 7.25 de la mañana de ayer, en City Bell. Al cierre de esta edición el joven imputado por el accidente continuaba detenido, aunque fuentes policiales y judiciales anticiparon que podría recuperar la libertad en las próximas horas.
el escenario
En circunstancias que deberán aclarar los peritos, el hecho ocurrió en 467 entre 144 y 146, donde un Ford Ka gris conducido por Santiago Di María, un estudiante de 21 años, embistió a una moto Zanella modelo 110, del mismo color, en la que viajaba Ramiro Nicanor Díaz, un albañil de 40.
Los dos vehículos terminaron en la vereda; la moto destrozada contra el portón de rejas de una propiedad, y el coche volcado sobre uno de sus laterales. Justo al lado del Ka quedó tendido Díaz, boca abajo e inerte.
“Unos vecinos habrían impedido que el conductor de este coche escapara y lo retuvo hasta la llegada del personal”, dijo a este diario un jefe policial, reproduciendo el relato de testigos que refirieron haber visto al joven “tratando de fugarse después del choque”.
Otra fuente detalló que lo interceptaron a 500 metros. Según todos los voceros, Di María vive con su familia en el country Lomas de City Bell y su madre, que sería escribana y pareja de un conocido abogado, se presentó en la escena poco después.
El joven fue alojado en la comisaría Décima y sometido a los análisis de alcoholemia de rutina antes de su traslado a la UFI 10 de Delitos Culposos. Voceros judiciales dijeron que “los primeros estudios confirmaron que tenía alcohol en sangre” y que en el coche hallaron “una botella de whisky”, pero otras fuentes estimaron que los “resultados (de los peritajes) todavía no se conocen”, como tampoco el informe de Policía Científica.
la asistencia
Conmovidos por la escena, varios vecinos llamaron al 911 y los primeros en llegar fueron los policías del CPC Norte. Ellos convocaron de urgencia una ambulancia, cuyos médicos no pudieron hacer otra cosa que certificar la muerte de Díaz.
Una campera y un pulóver blanco resguardaron de las miradas al cuerpo, hasta que los peritos terminaron con las mediciones y lo retiró la morguera.
En el lugar también trabajaron los bomberos de City Bell y los policías de la comisaría Décima, donde se escribieron las actuaciones caratuladas “homicidio culposo”.
Con esta muerte ya son 32 las víctimas fatales por siniestros viales en la Región en lo que va del año. Ocho de ellas circulaban en una moto al momento del accidente.
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