“Hasta hace un tiempo los piquetes eran menos frecuentes, pero ahora tenemos un corte día por medio y cada vez dura por lo menos cuatro horas. El problema para el comercio es que la gente deja de transitar por la zona y se vende menos. Yo puedo llegar a vender, un día de piquete, la mitad de lo que vendo un día normal. Y eso se convierte en un problema serio cuando hay protestas día por medio. Además, cuando queman gomas, se llena todo de un hollín aceitoso, que, si no se toman precauciones, puede arruinar la mercadería”, dice Fabio Airandjian, desde una ferretería del centro platense.
Paula Ameghino, que tiene una dietética cerca del ministerio de Desarrollo Social, dice que “la última semana tuvimos piquetes todos los días y cada uno duró alrededor de cuatro horas. Mientras dura la protesta entra poca gente, porque hay menos tránsito por la zona y se puede llegar a vender hasta un 50% menos que un día normal”,
Emilio Llantada es chofer de la línea Oeste y dice que los cortes de calle afectan tanto a los pasajeros como a los choferes.
“Para el pasajero se altera la frecuencia de los servicios y se alarga la espera. Un recorrido de una hora puede extenderse a una hora y media. Y el chofer también se ve afectado, porque lo primero que se resiente es el descanso entre vueltas, cuya duración depende del viaje, pero que es de media hora en promedio. Además, también se convierte en receptor de todas las quejas del usuario por la demora, cuando en realidad no tiene nada que ver”.
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